7 de febrero de 2017

Apocalipsis 2.1-11

Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.  Apocalipsis 2.4 NVI

 

La mayoría de las personas cristianas saben a lo que nos referimos cuando hablamos del primer amor.  ¿Recuerdas esa ocasión en que le entregaste tu vida al Señor?  ¿Te acuerdas de ese momento en el cual decidiste descansar y confiar en Jesús?  Permíteme decirte que quizás nosotros lo podamos olvidar, pero Dios no lo olvida.

Cuando el primer amor toma lugar en nuestro corazón, estamos llenos de gozo, fe y esperanza.  En ese momento, el mundo es diferente, el cielo se ve más hermoso y tenemos deseo en el corazón por hablar acerca de Jesús en todas partes.  Es un tiempo maravilloso, en el cual nos enamoramos de Jesús, y como resultado, testificamos de Su amor y buscamos Su rostro con todo el corazón sin importar los desafíos que tengamos que enfrentar.

Sin embargo, en ocasiones ese amor por el Señor se “enfría” y nuestra vida espiritual se seca.  Cuando experimentamos este momento de “enfriamiento” la pasión se acaba, nos cansamos, sentimos desanimo, servimos por rutina y se va desvaneciendo nuestra relación con Dios.  Con el paso del tiempo, podemos volvernos insensibles e indiferentes al amor y la presencia de Dios.

El amor de Dios nunca se agota, no se enfría, ni se apaga, sino que permanece siempre en nosotros.  Siempre está disponible cuando acudimos a Él.

Si estás tan enamorado de Jesús, como en el primer día, continúa hacia adelante.  ¡Dios es la fuente de amor inagotable!

Si por alguna razón has dejado el primer amor, abraza a Jesús.  ¡Vuelve al primer amor y disfruta de una relación con Cristo que no tiene comparación!

Si por alguna razón no has aceptado a Jesús como tu Salvador, este es el día para hacerlo.  ¡Recibe y experimenta Su gran amor!

¡Nuestro gran amor, es Dios!  Debemos amar al Señor como el primer día.  ¡Ama al Señor con todo tu corazón y con todo tu ser y con toda tu mente!

Oración

Señor, nos volvemos a Ti.  Nuestro deseo es vivir enamorados de Ti como el primer día.  Ayúdanos, para que nuestra relación contigo no se deteriore.  Que todos los días miremos a la cruz y afirmemos nuestro amor por Ti.  Que Tu amor eterno colme nuestra vida siempre.  Amén.

Autor: Gina Marrero