11 de febrero de 2017

Apocalipsis 5

«Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus sietes sellos». (Apocalipsis 5.4-5 RVR1960)

¿Quién es digno de abrir el libro y desatar los sellos?

A finales del primer siglo, la iglesia perseguida sufrió por proclamar el mensaje de amor y justicia. Fue injustamente vituperada por afirmar que Jesucristo es el Señor, y no el emperador, quien representa el poder feroz y temporal de este mundo. Las letras del Apocalipsis responden a un contexto vivo de sangre derramada, que se potencia en semilla de mártires.

En medio de una realidad aterradora, surge la palabra para infundir aliento en presencia de los angustiadores. «Sube acá, y te mostraré las cosas que sucederán después de éstas». Ante el terror, Dios hace provisión de esperanza. Los estudiosos del texto afirman que el libro al que se hace referencia en el capítulo 5 de Apocalipsis, guardaba en su contenido aquello que había de suceder. Pero el libro estaba bien sellado, «con siete sellos».

A la expectativa está el vidente mientras escucha la pregunta del «ángel fuerte». «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?». Pero no había nadie, «ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra», en capacidad de así hacerlo. Entonces, la expectativa se va esfumando y va transformándose en un llanto desconsolado. Hasta tanto no fuera abierto el libro, reinaba la incertidumbre, el sufrimiento y la muerte. El llanto se recrudece y cuando parece no haber salida, surge la esperanza viva en voz de uno de los ancianos, que como en el ayer, hoy nos dice ante la lectura de nuestros tiempos, «No llores».

Aquel que se hizo provisión como cordero inmolado en la cruz del Calvario, resucitó de entre los muertos para esperanza y vida. Él es «el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus sietes sellos». En Él está nuestra esperanza y no seremos burlados jamás. «Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó». «Porque Él vive, no temo al mañana. Porque Él vive, ya no hay temor. Porque yo sé que el futuro es suyo, la vida vale más y más, solo por Él».

Oración

Señor Jesucristo, exaltado eres hasta lo sumo. Tu nombre es sobre todo Nombre. Ante Ti se doblará toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra, y debajo de la tierra y hoy nos unimos como iglesia para confesar que Tú eres el Señor, para gloria de Dios Padre. En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo el Señor. Amén.

Autor: David Cortés