18 de diciembre de 2016

2 Timoteo 2.1-13

“Sé fuerte por medio de la gracia que Dios te da en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 2.1a NTV)

 

“Hacksaw Ridge” presenta la vida del soldado Desmond T. Doss, un joven de valores religiosos, que ni siquiera le permitían tocar un arma.  Él sintió el llamado de ir a la guerra.  Creía firmemente que para salvar vidas no necesitaría utilizar armas, sino conocer las disciplinas de la medicina.

Desmond jamás abandonó sus principios.  Mantenerlos, le costó sufrir burla, vituperios, el desprecio de sus compañeros, e injusticias que le llevaron a la cárcel.  Nadie veía en él un soldado, lo tildaban y trataban como a un cobarde.

Su prometida le había regalado una Biblia, que leía a diario y llevaba pegada de su corazón, aun en el campo de batalla.  Con el tiempo, su tenacidad y perseverancia dieron fruto y pudo ser el médico de su batallón.  Les enviaron al frente de batalla, donde luchó en uno de los más sangrientos enfrentamientos de aquella guerra.  Muchos de sus compañeros murieron, pero Desmond salvó a los que quedaron heridos en el frente.

No había manera de entender cómo el desarmado soldado había sobrevivido y mucho menos cómo había podido salvar tantas vidas.  Su cuerpo era lánguido, débil, estaba cansado y hambriento, pero él sabía que las fuerzas que necesitaba solo podían provenir de Dios.  Por eso, ante cada oportunidad de salvar un moribundo, rogaba al cielo: “Dios, ayúdame a salvar uno más, uno más”.  Así, con la ayuda de Dios, pudo realizar la hazaña que le hizo ser parte de la historia militar de los Estados Unidos.

Pablo tenía claro que la empresa que emprendería Timoteo era ardua y estaba llena de obstáculos.  Que no dependía de la fuerza humana, sino del poder de Dios.  Por eso, aconseja a Timoteo, y también a cada creyente, a fortalecerse en la gracia de Dios, manifestada en la persona de nuestro Señor Jesucristo.  Para él no hay otra manera de vencer.

Ante los peligros, trabajos y pesares de la vida, no desmayemos.  Caminemos con determinación y perseverancia y dependamos solo del poder de Dios.  Solo así obtendremos la victoria.

 

Oración

Padre de poder y misericordia, reconozco que soy débil y que no tengo posibilidad alguna de vencer, si no es con Tu poder.  Concédeme la fuerza, tenacidad, gracia y poder que necesito para vencer.  Por ello, Te daré siempre toda la gloria y la honra a Ti.  Amén.

Autor: Migdalis Acevedo