2 de octubre de 2016

1 Corintios 7.1-7

 

En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer…  Más esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.  Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro (1ra. Corintios 7.1; 6-7).

 

Son muchas las preguntas que nos hacemos en la vida cristiana.  Estas podrían ser parecidas a las que tuvieron los corintios sobre el celibato y el matrimonio.  ¿Debe el ser humano casarse o permanecer en soltería?

Pablo tuvo su opinión sobre este asunto.  En su carácter personal prefirió permanecer soltero.  Sin embargo, el apóstol nos exhorta a que cada cual asuma su postura personal.  Lo importante es que, como cristianos, hagamos la voluntad de Dios cada día.  Él nos mostrará qué hacer en el camino.  Debemos ser agradecidos desde nuestros distintos espacios de vida.  Tanto el matrimonio como la soltería son dones de Dios.  Nuestro estado civil no define nuestro valor ni mucho menos nuestra espiritualidad.  Uno no es mejor que el otro, ambos estados son valiosos.  La Biblia testifica varios ejemplos en que ambos escenarios son provechosos.

Honramos a Dios cuando cumplimos nuestro propósito en la vida.  En la meta de cumplir el propósito de Dios no estamos solos.  Dios nos ayuda con Su poder.  Si tomamos la decisión de casarnos disfrutémoslo y seamos responsables con nuestro compromiso. Si tomamos la decisión de permanecer solteros seamos felices y cuidadosos con nuestras acciones.

“Si me caso o no me caso” que nada nos impida cumplir el propósito que Dios trazό para nuestra vida.  En ambos contextos somos hijos e hijas de Dios y nuestra aprobación y sentido de plenitud viene de Él.

Oración

Señor, Tú eres el Dios que camina con nosotros.  Te rogamos que sigas abrazándonos cada día de nuestra vida.  Guíanos para que podamos ser las personas que Tú soñaste.  Hacer Tu voluntad es nuestro mayor anhelo. Ayúdanos a cumplirla.  Por Cristo.  Amén.

Autor: Gina Marrero