2 de diciembre de 2016

Colosenses 4.2-18

«Manténganse constantes en la oración, siempre alerta y dando gracias a Dios». (Colosenses 4.2 DHH)

 

Sabemos que la oración es una herramienta vital en la fe cristiana. Es como el oxígeno para respirar en la vida del creyente, si nos falta, morimos espiritualmente. Nuestra relación con Dios se fortalece a través de la oración. Por eso, la oración debe ser un estilo de vida, no un evento.

Pablo escribió la carta a los Colosenses en un contexto de pluralismo religioso y sincretismo. Es interesante, que una de las recomendaciones que hace Pablo sea orar constantemente y mantenerse alerta. Me parece, que lo que intenta resaltar es que la oración nos capacita y nos mantiene orientados para discernir la verdad del evangelio, que es Cristo.

La oración nos da revelación para no ser confundidos. Cuando oramos, nuestro entendimiento se sintoniza con las enseñanzas bíblicas afirmadas en la Palabra de Dios. Por esto, la oración debe ser prioridad en la vida cristiana. Si entendemos el poder de la oración, le daremos importancia, haciendo de ella nuestro primer recurso contra todo desafío.

La oración nos mantiene conectados con el Señor. Veámoslo de esta manera. Si usted tiene un aparato eléctrico y no lo conecta a un receptáculo, no podrá funcionar. Así somos nosotros cuando no oramos. El estar conectados a Cristo provoca que podamos cumplir con nuestra función en los distintos espacios de vida. A través de la oración podremos comprender y alcanzar los propósitos de Dios.

La oración nos orienta hacia la gratitud. A través de ella nos dirigimos a Dios para ofrecerle palabras de alabanza. El que está conectado a Cristo da gracias en todo.

¿Cómo está tu conexión con Dios?

 

ORACIÓN

Señor, ayúdanos a perseverar en la oración, estar alertas y mantenernos conectados a Ti. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Muchas gracias! por escuchar y responder a nuestras plegarias. Amén.