24 de abril de 2017

Levítico 23-24

«1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lámparas continuamente».  Levítico 24.1-2

 

El libro de Levítico nos presenta en detalle la operación del templo de Dios, este enfoque permite que comprendamos cuan importante era para Israel su vida de adoración.  Cada componente de la comunidad tenía una labor que cumplir.  Esta actividad se convierte en una adoración colectiva que promueven la estabilidad comunal, donde se interrelacionan la vida cotidiana y el trabajo en equipo.

El Dios que había sido activo en la historia de Israel, ahora sería activo en la adoración, por lo cual ordena que la lámpara ubicada en el lugar santo esté ardiendo siempre.  Esta actividad de adoración requería de un continuo suministro de aceite por parte del pueblo y de una atención diaria por parte de los sacerdotes para llenar y limpiar el candelabro del lugar santo.  El lugar donde ubicaba el candelabro carecía de otra fuente de luz, por lo cual los sacerdotes tenían que asegurarse que la luz siempre brillara allí.

Dios nos llama a una vida de adoración que ilumine al mundo rodeado en tinieblas.  Debe ser una luz que brille de continuo, cuando hay oscuridad no debemos cesar de hacer lo que nos corresponde.  Somos lámparas que arden y alumbran en la Iglesia de Cristo y a su vez llamados a proveer aceite para que nunca cese la luz en nuestras vidas.  Es una tarea de continuo y no debe dejar de hacerse.  El Evangelio se extiende y brilla más y más mediante nuestra vida de adoración.

 

Oración

Buen Dios nuestro, Te damos gracias por la comunidad en la cual servimos.  Te pedimos que nos ayudes a llevar vidas de adoración que sean de bendición a otros.  Que la luz del Evangelio brille de continuo en nuestras vidas.  Es en el nombre de Jesús que Te lo pedimos.  Amén.