19 de septiembre de 2017

Job 1-4

 

«20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, 21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno».  Job 1.20-22

El libro de Job es un documento maravilloso, que tiene como propósito el que podamos mirar los eventos fortuitos o de crisis como unos para que nosotros podamos crecer y depurarnos en nuestra vida.  Forma nuestro carácter y nos permite buscar respuesta desde una visión diferente a la que tradicionalmente usamos.  Este libro, considerado como uno poético, se ha interpretado por algunos como el intento de explicar el sufrimiento humano.  Lo que no hay duda es que es un libro extraordinario que nos permite sondear por sendas de profunda sabiduría y a la misma vez ver la relación de Dios con el ser humano y la del ser humano con Dios.

Hay quien piensa que los momentos difíciles no deben tocarnos o que no debemos pasar por ello si estamos en la voluntad de Dios.  Perecería ser que se nos vacunó contra los problemas, enfermedades y conflictos.  Permítame decirle lo siguiente, luego de una vida de servicio en el ministerio, hemos visto, vivido y acompañado muchos momentos difíciles, de crisis mayores, de enfermedades y de dolor de gente buena, consagrada y dedicada que, literalmente, han pasado por el valle de la sombra y de la muerte.

Conocí a un extraordinario hombre de Dios que había consagrado toda su vida al ministerio, el Señor le había bendecido en su labor ministerial, una pastoral de grandes éxitos, una hermosa familia, en fin, todo lo que aspiramos ser en las manos de Dios.  Enfermó de una condición terminal en su mejor momento en el ministerio, fue un tiempo difícil y complicado para él y su familia.  Finalmente, luego de una gran batalla, el Señor lo llamó a Su presencia.  La pregunta es dónde estaba Dios en ese momento complicado, se había olvidado de su siervo, estaría en una condición de pecado.  Saben, es posible que mucha gente asumió la postura de juzgar, el por qué tenía esa enfermedad tan terrible, o no lo sanaba porque no tenía fe.  No tengo la menor duda que vivió de forma íntegra para Su Señor y aun en sus momentos más críticos le vi orar, cantar y adorar.  Sé que está en la presencia del Señor.

Job vivió momentos difíciles y complicados, lo perdió todo en un abrir y cerrar de ojos, toda su seguridad, aquello por lo que había luchado y se había guardado en toda su vida se fue como agua entre sus manos.  Cuando leemos el relato bíblico, no hay dudas que era un hombre altamente piadoso, se distinguía por hacer todo bien para él y para su familia.  Ante todo este desastre económico y familiar, Job se reafirma en su fe, “Jehová dio y Jehová quitó, sea el nombre de Dios glorificado”.  Se ha dicho que el verdadero carácter de los seres humanos se demuestra en los momentos difíciles.  Cuando las circunstancias se vuelven complicadas, sale el verdadero yo, lo que eres realmente, lo que crees y cuál es tu verdadera esperanza.

Hoy te invito a confiar plenamente en el Señor, no importa la crisis que puedas estar viviendo o lo complejo de tu momento, el Señor está contigo como poderoso gigante para caminar junto a ti este momento.

Oración

Señor y Dios nuestro, Te invitamos para que nos ayudes y fortalezcas en este momento difícil, sabemos que en nuestra limitada capacidad no podremos sostenernos.  Creemos que Tu Espíritu no da las fuerzas para vencer, en el nombre de Jesús oramos.  Amén.