26 de noviembre de 2016

Filipenses 4.2-23

Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia.  He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. (Filipenses 4.12 NVI)

 

Un visitante que frecuentaba el templo con su familia, protestaba porque el Pastor daba gracias a Dios cada domingo por el día que vivían.  Una mañana muy lluviosa, incómoda y fría, el visitante estaba seguro que el pastor no daría gracias por ese tipo de día.  Casi se desmaya cuando el pastor dijo: “Gracias Señor, porque no todos los días son como éste”.

Este fin de semana celebramos con énfasis el dar gracias.  Es una actitud muy bíblica, pues las escrituras nos exhortan a ser agradecidos.

Pablo lo hizo cuando escribió Filipenses.  Mantuvo su actitud de gratitud frente a todas las circunstancias, independientemente de la escasez o de la abundancia.  Eso lo capacitó para concluir: “todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” (Filipenses 4.13).

No se puede ser cristiano sin ser agradecido.  Hemos recibido de Dios, el regalo más grande que se puede recibir.  Lo hizo porque quiso.  Lo hace porque quiere.  No lo merecíamos, pero Su amor lo hizo posible.  Nos ubica a vivir, no en “la nube” sino con los pies en la tierra, enfrentando la vida, con todo lo que conlleva.  Y esa forma de pensar, saturada de gratitud, nos hace victoriosos.

Muy posiblemente celebraste con los tuyos el pasado jueves.  ¿Se habrá quedado alguien fuera de la celebración porque llevas tiempo pensando agradecerle algo y aún no lo has hecho?  Hoy es el día.

 

Oración

Gracias Señor por Tu provisión en todos los órdenes de la vida.  Que podamos expresar a los demás la gratitud que abrigamos en nuestros corazones.  Amén.

Autor: Luis Montañez