25 de noviembre de 2016

Filipenses 3.1 – 4.1

Yo mismo tengo motivos para tal confianza.  Si cualquier otro cree tener motivos para confiar en esfuerzos humanos, yo más. (Filipenses 3.4 NVI)

 

Valido y apoyo la educación hasta alcanzar el más alto nivel posible en cuanto a grados profesionales.  Es una bendición de Dios.  Por muchos años fui el primer profesional de mi familia cercana.  Esos logros me ubicaron en un camino de crecimiento y oportunidades, a diferencia de mis padres… Él no sabía leer ni escribir.  Ella solo fue al segundo grado.

Pablo resalta que, si de confiar en logros humanos, raza pura y títulos materiales se trata, él estaba al frente de muchos otros judíos por la clásica milla, como decimos.  Lo que describe en el pasaje dejaba con la boca abierta a cualquiera… Tenía bagaje para reclamar reconocimiento.

Puso de lado todo aquello, desde que Cristo lo interceptó en el camino a Damasco.  Iba, descansando en su abolengo religioso – profesional y en su pasión de eliminar a la iglesia naciente… Y a partir de allí cambió su reclamo y su historia.

Es frecuente escuchar o ver el reclamo que se hace por las “barras o las estrellas” alcanzadas.  Cada logro profesional, social, religioso y empresarial es loable, pero no es fundamento de confianza.  Son herramientas aceitadas y puestas en las manos de Dios para que nos dirija y use en el proceso de lograr cualquier empresa (material o espiritual) exitosa.  El texto nos lo ha dicho de siempre: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127.1).  “Separados de mí, nada pueden hacer” (Juan 15.5).

¿Cuánto has logrado en tu vida?  Alégrate y disfrútalo.  Sobre todo, ponlo en Sus manos.  Él es el fundamento de nuestra confianza.

 

Oración

Padre nuestro, gracias por la bendición que me has dado de lograr mis metas.  Que cada peldaño alcanzado me lleve a Ti, fundamento y confianza de la vida.  Amén.

Autor: Luis Montañez