11 de mayo de 2017

Números 26.52–28.31

«Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor». Números 27.16-17

 

En el Atletismo, existe la carrera de relevo, la cual se desarrolla en equipos de cuatro.  Cada corredor cubre un tramo de la carrera y, luego pasa el “batón” o “testigo” (un cilindro liso y hueco que puede ser de madera, plástico o metal), al corredor que le corresponde el siguiente tramo.

El reto mayor del evento consiste en pasar el batón efectivamente y, sin perder el ritmo de la carrera.  Para lograrlo, el corredor que lo recibe debe lograr exacta sincronía con el que lo entrega.  Así que, por un instante, ambos corren simultánea y paralelamente.  Al final, gana el equipo que logre cubrir la distancia sin dejar caer el testigo y, en el menor tiempo posible.

El pase del batón, se ha aplicado a otras áreas de la vida.  Hay pase de batón entre generaciones, liderato, gobiernos, etc.  En el proceso, quien está en función camina de la mano del nuevo liderato en una transición saludable para el mayor beneficio de la institución, familia, empresa, etc.

Esta es la transición que narra parte del capítulo veintisiete del libro de Números.  Moisés ya no tenía las mismas fuerzas para dirigir al pueblo de Dios en su entrada a la tierra prometida.  Su tiempo, estaba cumplido.  Por ello, pide a Dios que provea a alguien para que diera continuidad a su labor y así se pudiesen hacer una realidad las promesas de Dios para Su pueblo.  Este nuevo líder fue Josué.

Como gente de Dios debemos tener en cuenta que nuestra aportación como líderes, es solo una pieza del rompecabezas, un bloque en un muro, un eslabón en una cadena.  El dueño y arquitecto de la obra es Dios y, toca a éste disponer de los tiempos y de los recursos para que se cumpla Su voluntad, tanto en lo que ha puesto en nuestras manos, como en la vida nuestra.

 

Oración

Querido Dios, gracias por el privilegio de servirte y de ser parte de Tu plan.  Te pido que prosperes mi trabajo y esfuerzo; que me ayudes a discernir los tiempos y, a procurar estar donde Tú quieres que esté para que en mi vida y en Tu obra, se pueda cumplir Tu voluntad.  Amén.