16 de septiembre de 2017

Ester 1-3

«16 Fue, pues, Ester llevada al rey Asuero a su casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet, en el año séptimo de su reinado. 17 Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti».  Ester 2.16-17 RVR60

 

Dios se mueve en medio de la historia sin nosotros entenderlo plenamente y nos coloca en lugares estratégicos con propósitos que trascienden a nuestra capacidad intelectual, como diría el profeta Isaías: “Porque como son más altos los cielos que la tierra así mis pensamientos son más altos que los vuestros”.  Comprender los planes que el Señor tiene, puede resultar complejo y difícil, pero créame que siempre serán mejores que los nuestros.

Estoy plenamente convencido que aquella joven doncella Ester no tenía idea siquiera de lo que Dios estaba entretejiendo.  Para ella, era seguir las instrucciones de su tío Mardoqueo y para él lograr acceso al poder por medio de su sobrina.  Una posición estratégica en el reino donde ellos era cautivos y no muy gratos, era muy importante, pero pienso que jamás él pensó que quien movía aquel asunto era el Señor mismo.  Mirar la historia y tener la conclusión, es muy diferente a estar en medio del drama sin conocer el final.

Hoy nos movemos en mundo altamente complejo y los creyentes estamos inmersos en esa realidad histórica que nos ha tocado vivir.  Nos hemos preguntado cuál es nuestro propósito en la vida o el por qué estamos donde estamos.  Me parece que estamos tan inmersos en nuestras realidades personales, que podemos perder la perspectiva del plan que Dios tiene con lo que estamos haciendo.  Hoy te quiero invitar a reflexionar el para qué y el por qué estás donde estás.  Recuerda que no eres una casualidad en el Reino de Dios, sino una provisión de vida.

En una sencilla mañana, mientras oraba en mi casa, el Señor me habló de forma directa y me dijo, ve a casa de Ivette, una joven muy especial de la congregación en la ICDC Santa Juanita, quien es hoy mi esposa y con ella he compartido treinta nueve años de casado y treinta y siete en la pastoral.  Usted se preguntará qué de especial tiene esto y para qué Dios le mandó a su casa.  En aquella misma hora ella estaba orando en su casa y le decía al Señor, “si esto que yo estoy sintiendo (amor) es tuyo, que él llegue aquí ahora mismo”.  Yo no entendí el para qué, solo obedecí y luego vi el resultado.

Oración

Señor permítenos entender que somos parte de Tu propósito en este mundo que Te necesita y por distintas razones no lo ha podido entender.  Ayúdanos a mostrarles el camino que lleva a la vida eterna.  Que dentro de Tu provisión divina nos has colocado en lugares estratégicos para ser de bendición, en el nombre de Jesús.  Amen.