18 de mayo de 2017

Deuteronomio 4

«Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra; no hay otro.  Guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da para siempre». (Dt 4.39-40 (RV95)

Reiteradamente, Moisés recuerda al pueblo que deben mantenerse fiel y obediente a Dios.  La permanencia en la tierra prometida tiene condiciones a cumplir que se resumen en: (1) no caer en la idolatría y adorar solo a Dios; (2) ser fiel a los mandamientos y estatutos dados por Él; y (3) enseñar a su descendencia los mismos de tal manera que también sirvan al Señor.  El pueblo de Israel tendría el derecho de la tierra prometida, pero debía cumplir con las responsabilidades del Dios que les liberó, guió y llevó hasta allí.

Todo pacto tiene derechos y responsabilidades.  En los pactos todos quieren que se cumplan los derechos y recibir las bendiciones, pero menos son los que desean cumplir con las responsabilidades. Ambos son parte de los pactos que hacemos.  El deseo de Dios es hacer pacto con la comunidad.  Dios en Su amor y gracia se ha revelado de manera más contundente a la humanidad a través de Su Hijo Jesucristo (Jn 3.16-17) para dar salvación, vida nueva y eterna.  Qué alegría cuando recibimos lo bueno que viene de Él, que duro se nos hace cuando sentimos que debemos dar y Él nos exige.  Cuando esto ocurra recordemos como el Señor nos ha acompañado y cuidado.  Hagamos memoria, esto nos ayudará a vivir en gratitud, fidelidad y cumplir nuestras responsabilidades cristianas.  No veamos Sus estatutos y mandamientos como una carga sino como una mejor y justa manera de vivir permitiendo que Su Reino se siga dando en medio de nuestra vida, familia, país y mundo.

Oración

Señor de verdadera vida, gracias por habernos mirado con ojos de amor y posibilidades.  Gracias por tomarnos en cuenta y hacer pacto con nosotros.  Ayúdanos a mantenernos fieles y cumplir con las responsabilidades contigo pues, en Jesucristo, hemos sido adoptados como Tu pueblo.  Ayúdanos a vivir en Tus mandamientos para la gloria de Tu Nombre.  Amén.