8 de septiembre de 2017

Esdras 7-8

27 «Bendito sea el Señor, Dios de nuestros antepasados, que puso en el corazón del rey el propósito de honrar el templo del Señor en Jerusalén. 28 Por su infinito amor, él me ha permitido recibir el favor del rey, de sus consejeros y de todos sus funcionarios más importantes. Y porque el Señor mi Dios estaba conmigo, cobré ánimo y reuní a los jefes de Israel para que me acompañaran a Jerusalén».  Esdras 7.27-28 NVI

El propósito de Dios de restaurarnos construyendo caminos de nuevas oportunidades para la obediencia y reverencia a sus preceptos, es continuo.  Más allá de circunstancias que nos lleven a diversos cautiverios, Dios siempre es fiel a Su pacto.  A pesar del tiempo transcurrido en experiencias dolorosas, nos saca con Su mano poderosa restableciendo nuestra relación con Él.  Así ocurrió con los israelitas.  Su infidelidad los llevó al cautiverio, pero Dios trascendió líneas nacionales, políticas, socio-económicas y culturales, usando al Imperio Persa para facilitar el retorno a Jerusalén; y la reconstrucción del templo y la vida espiritual.  Era su oportunidad de volver a adorar a Dios y darle gracias por su liberación.  Comisionó a Esdras, sacerdote y maestro del linaje sacerdotal de Arón, para esta empresa divina.  Gozaba de la simpatía del rey Artajerjes y Dios estaba con él.  Esdras responde al favor divino con una oración de alabanza y gratitud.  Su infinito amor dispuso los recursos necesarios y la certeza de Su apoyo lo animó para motivar al liderato sacerdotal.  Si Dios te comisiona a una tarea para transformar la humanidad, te respaldará.  Atrévete y lánzate y nunca te olvides de reconocer la acción de Dios con una oración de alabanza y gratitud.  Esta acción te recuerda tu fragilidad frente a un Dios de soberanía absoluta e ilimitada.

Oración

Señor, acudimos a Tu presencia reconociendo que eres fiel y nunca olvidas Tu pacto con Tu pueblo.  Ayúdanos a responder a Tu llamado sabiendo que nos respaldarás con la provisión necesaria para que Tu propósito se cumpla.  Queremos ser instrumentos para la Gloria de Tu nombre.  Amén.