21 de mayo de 2017

Deuteronomio 10-11

«Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.  Porque Jehová, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni recibe sobornos, que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero y le da pan y vestido». Dt 10.16-18 (RV95)

Moisés, aconseja al pueblo de Israel a ser fiel a Dios y seguir Sus mandamientos en la nueva tierra que poseerán.  El Señor los emplaza a que la señal de ser Su pueblo sea: “la circuncisión del corazón” es decir, servir y amar de verdad con mente nueva a Él y los demás.  Jehová les recuerda Su grandeza, poder y rectitud.  Atributos no para el abuso, la injusticia y la violencia de sus criaturas sino para el amor, compasión y acompañamiento.  Dios hace justicia a los más vulnerables y pobres del pueblo como el huérfano, la viuda y el extranjero.  Demostrando que es un Dios diferente, sensible, con valores más altos y que actúa en favor de los necesitados y más débiles.  Dios espera que el pueblo de Israel al entrar a Canaán ejerza los valores que Él modela.

El cuidado de los más indefensos es tema medular para Dios pues son parte de Su pueblo, hoy así también para nosotros como Su Iglesia.  En el discurso escatológico en Mateo (Mt 24-25), Jesús también lo menciona; «Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme”.  Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber?  ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos?  ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”.  Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis“» (Mt 25.34-40).

Como Iglesia debemos servir y ayudar haciendo el bien a los demás.  No podemos decir que amamos a Dios si no amamos y ayudamos a los más indefensos y empobrecidos.  El Señor nos pedirá cuentas.

Oración

Dios de toda paz y justicia renueva nuestra mente y entendimiento para servirte a Ti y a los demás.  Que no olvidemos la solidaridad, el amor, la justicia.  Que encarnemos Tus valores en todo lo que hagamos en favor de los demás.  Por Jesucristo nuestro ejemplo, Te lo rogamos.