22 de agosto de 2017

1 Crónicas 28-29

«Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo generoso; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos.  Si tú le buscas, lo hallarás; pero si lo dejas, él te desechará para siempre.  Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques Casa para el santuario; ¡esfuérzate, y hazla!».  1 Crónicas 28.9-10

 

El rey David propuso en su corazón hacer casa a Jehová, pero el Señor le dijo que él no la construiría pues sus manos estaban llenas de sangre, lo haría su hijo Salomón quien sería un hombre de paz.  David aceptó y preparó todo para que su hijo, en su momento, tuviera los recursos para la construcción.  El rey aconsejó, orientó y entregó los recursos para que su hijo llevara a cabo esta honorable e importante tarea que sería de bendición para el pueblo.  Salomón tendría que ser fiel a Dios, ser ejemplo y tener un corazón sensible a las necesidades del pueblo para continuar la tarea de construcción de la casa del Señor y la organización del país.

Ser líder no es fácil, hay que estar enfocado y entender a quién se sirve.  Hay líderes que se sirven a sí mismos y desean perpetuarse, pero esto no agrada a Dios, cuando así son muestran necedad y egolatría.

Una persona líder que ama a Dios sabe que su posición de liderato es para servir al Señor y los demás, su servicio será por un tiempo pues no se es eterno.  En humildad y dependencia de Dios discierne qué planes (que otros pensaron antes) deben tener continuidad; así como los propios que Dios pone en el corazón y se atemperan a los tiempos.  Para ello, se necesita humildad y sabiduría.  ¡Cuánta falta nos hacen líderes así!  Líderes, que en todas las esferas (política, económica, social, religiosa, educativa, entre otros), entiendan que el momento que Dios les da es para servir en espíritu y verdad al pueblo y para que el Reino de Dios se dé en medio de su entorno, país o mundo.  Gracias damos a Dios por aquellos que, superando el deseo de poder y perpetuidad, decidieron hacer la diferencia, Dios era su centro y el prójimo su recipiente de acción.  Entre muchas y muchos:  Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela y Martín Luther King Jr.

Oración

Dios de toda bondad y misericordia, perdona nuestro egoísmo.  Ayúdanos a entender que nos das la oportunidad de servir y continuar los propósitos Tuyos para el bien de la humanidad.  No permitas que la tentación de la egolatría mine nuestro corazón.  Mantennos humildes siguiendo el ejemplo de Tu Hijo Jesús, Salvador nuestro.  Amén.