Señal de Dios

16 de marzo 2016

Mateo 12.38-13.17

Señal de Dios

Algunos de los fariseos y de los maestros de la ley le dijeron: «Maestro, queremos ver alguna señal milagrosa de parte tuya.»  (Mateo 12.38 - NVI)

Era típico de los judíos pedir señales a aquellas personas que de alguna u otra forma se proclamaban mensajeros de Dios.  Para ellos, una señal era algo sobrenatural.  Contaban entre sí historias rabínicas que evidenciaban el tipo de Mesías que ellos esperaban.  No concebían un Mesías sin señales.  Muchos de ellos habían presenciado hechos milagrosos de Jesús, pero estos habían sido atribuidos a Satanás como la fuente de poder.  Le dijeron a Jesús: «Maestro, deseamos ver alguna señal milagrosa de parte tuya».  Era como si le dijeran, muestra tus credenciales.  ¡Prueba que eres quien tú dices ser!

Querían ver a Dios en lo anormal y extraordinario.  No eran capaces de ver a Dios en lo sencillo y común.  La luz de un nuevo día, el aire que respiraban, la lluvia que refrescaba la tierra, no les decía nada de Dios.  Habían acallado tanto su percepción de lo divino, que tenían frente a sus ojos al amor encarnado y no eran capaces de ver en el Señor al verdadero Mesías.  Su legalismo era una venda que cubría sus ojos.  El orgullo espiritual inundaba el corazón, y su apego a las tradiciones obstaculizaba un nuevo entendimiento de su concepto del Mesías.

¡Deseamos ver una señal!  Ese era el reclamo de los judíos.  Pero no verían una señal del tipo que ellos esperaban.  Jesús era manso y humilde de corazón.  Había evitado deliberadamente todo tipo de espectáculo.  Cuando realizó milagros, los hizo en favor de las personas.  En algunos casos, intervino para que la gente recibiera consolación, en otras, paz, y en otros derramó sobre la miseria del ser humano, la benevolencia del Altísimo.  El servidor de todos los hombres estaba frente a ellos; listo a ser parte de la vida cotidiana de todos cuantos quisieran abrirle las puertas del corazón.

Oración:

Obrador de milagros y prodigios.  Sé que eres capaz de crear nuevos mundos cada milésima de segundos.  La luz más potente que el hombre pudiera conocer, no compara con el brillo de Tu esplendorosa presencia.  Todo lo que mis ojos contemplan, me habla de Ti.  El latido de mi corazón me recuerda la vida que has puesto en mi ser.  Perdóname, por las veces que he dejado de verte en mi vida cotidiana y como los fariseos te he querido buscar en lo sobrenatural.  Perdona mis exigencias y permite que pueda deleitarme cada día en Tu maravillosa compañía.

 Autora: Rvda. Patria Rivera

 

 

 


Dando frutos

15 de marzo de 2016

Mateo 12.15-37

 Dando frutos

«Si el árbol es bueno, su fruto es bueno; si el árbol es malo, su fruto es malo, porque por el fruto se conoce el árbol»

Mateo 12.33

 

Mi abuelo acostumbra a sembrar. Tiene siembra de plántanos, ajíes, tomate, calabaza, aguacate, entre otros. Un día lo vi cortando uno de sus árboles más grandes y frondosos. Le pregunté por qué razón cortaba ese árbol tan bonito. Me contestó «lo corté porque sus frutos no sirven, se perdieron».

El Señor nos llama a que demos fruto. Ese fruto debe parecerse a Jesús, de manera que cuando nos vean hablar, caminar y actuar los demás vean el reflejo de Cristo.

Si decimos que amamos al Señor y le seguimos, nuestros frutos deben testificarlo. Si nuestro modelo a seguir no es Jesús, nuestro fruto será malo. El Señor no quiere que seamos frutos desperdiciados. Es un buen día para pedirle al Señor que nos ayude a dar frutos buenos, de excelencia, siguiendo Su modelo.

Oración

Señor nuestro, perdona las veces que no hemos dado el fruto que esperas de nosotros. Te pedimos que arranques lo que está mal de nosotros y nos ayudes a nacer de nuevo. Queremos dar frutos buenos y atesorarte en el corazón. Por Jesús, tu hijo, oramos. Amén.

 Autora: Rvda. Geritza Olivella


Descanso pleno

14 de marzo de 2016

Mateo 11.20-12.14

Descanso pleno

«Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».

Mateo 11.28

 

Llegan momentos en la vida en que nos cansamos. La carga de trabajo y situaciones familiares provocan que tengamos pocas horas de sueño y descanso. Cuando esto sucede con frecuencia, nos volvemos irritables, poco tolerantes y sensibles. Cuando no descansamos, se dificulta la concentración, la memoria y el cuerpo pierde su estabilidad.

Podríamos hacer una lista de las situaciones que nos roban el sueño y el descanso. Es probable que su lista sea larga y usted piense que no tiene alternativa o solución.

La buena noticia es que el Señor ha extendido sus brazos para abrazarle en el día de hoy.  Él quiere que tengamos descanso y encontremos plenitud de vida en Su presencia. En nuestras manos está aceptar la invitación del Señor y depositar nuestras cargas para encontrar descanso espiritual, emocional y físico. Él es el  Dios que multiplica las fuerzas y da fuerzas al que no tiene ninguna.

Oración

Señor nuestro, gracias porque has tomado nuestras cargas y nos ofreces descanso. Gracias por abrazarnos y ser nuestro modelo a seguir. Necesitamos de Ti. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

 Autora: Rvda. Geritza Olivella


Llegó el esperado

13 de marzo de 2016

Mateo 10.40-11.19

Llegó el esperado

«—Regresen y cuéntenle a Juan todo lo que ustedes están oyendo y viendo».

Mateo 11.4b

 

Cuando recibimos una invitación a un cumpleaños sorpresa, asumimos que la persona homenajeada desconoce los preparativos para la celebración. El día de la fiesta se reúnen todos los invitados antes de que llegue el cumpleañero para sorprenderle al momento de su llegada. La celebración comienza cuando llega la persona homenajeada.

El texto bíblico nos narra el momento en que Juan el bautista envió a los discípulos a preguntarle a Jesús «—¿Eres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro?». Todavía el pueblo no se había percatado de que el homenajeado había llegado. El verdadero Mesías estaba entre ellos y Sus obras así lo testificaron.

El hecho de que los cojos anden, los ciegos vean y los sordos escuchen, era solo el inicio de la obra gloriosa de Jesús en la tierra. El Señor continúa haciendo esas obras y milagros en medio nuestro. Su Palabra nos invita a que contemos y testifiquemos las maravillas que hemos visto y oído. Reflexionemos en cómo podemos testificar lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas.

Oración

Amado Señor, gracias por los milagros que hemos visto y oído. Queremos testificar Tus obras y contar las maravillas que has hecho. Permite que nuestros corazones estén sensibles para ver las grandes cosas que continuarás haciendo. En el Nombre glorioso de Tu hijo Jesús oramos. Amén.

 

Autora: Rvda. Geritza Olivella


Dios cuida de ti

12 de marzo de 2016

Mateo 10.16-39

 Dios cuida de ti

«Pues bien, aun vuestros cabellos están todos contados».

Mateo 10.30

 

Civilla D. Martin fue la autora del famoso himno «Dios cuidará de ti», en el 1905.  Se inspiró en el testimonio de una pareja que llevaba muchos años de casados.  La mujer llevaba 20 años postrada en cama.  El esposo estaba enfermo en silla de ruedas y con dificultad trabajaba para obtener el sustento de su hogar.

Ante este cuadro tan difícil, un  día el esposo de C. D. Martin le preguntó a este caballero cómo hacía para obtener fuerzas y ánimo durante tantos años.  El hombre le contestó «si Dios cuida de las aves, también cuida de mí».

Qué hermoso es saber que el Señor cuida de nosotros. Incluso, tiene contado nuestros cabellos.  Ante el Señor estamos desnudos, pues Él conoce nuestro interior y tiene cuidado de nosotros.  Nada es desconocido para Él.  Él conoce nuestras inquietudes, necesidades y preocupaciones. Ha prometido cuidar de nosotros.

Oración

Amado Dios, te damos gracias porque nos conoces. Perdona las veces que no hemos reconocido Tu presencia y Tus cuidados. Gracias porque nos miras con amor y ternura. Gracias por Tus cuidados y provisiones. Enséñanos a ser agradecidos en todo tiempo. En el nombre de Jesús. Amén.

 

Autora: Rvda. Geritza Olivella


Misión posible

11 de marzo de 2016

Mateo 9.27-10.15

Misión posible

«Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia». 

Mateo 10.8

 

Las películas de espías e investigadores nos presentan a personas tratando de cumplir con una misión. En la mayoría de los casos, esas misiones son imposibles y llenas de obstáculos.

Cuando Jesús le dijo a sus discípulos que los estaba llamando a que cumplieran con la misión de Dios, es muy probable que ellos pensaran que la misión sería imposible.  ¿De qué manera estamos cumpliendo con la misión que el Señor nos encomendó?

Ciertamente, en el camino encontramos obstáculos y situaciones que nos quieren robar la paz y el deseo de continuar sirviendo a otros. Esto no debe desenfocarnos de la misión que el Señor nos dejó. En Su nombre los enfermos sanarán, los leprosos serán limpios y los muertos resucitarán. En Su nombre los demonios huirán. El Señor nos ayude a dar por gracia lo que por gracia hemos recibido. Parecería ser misión imposible, pero si decidimos caminar de la mano con Jesús, la misión es y será posible.

Oración

Señor, gracias porque nos levantas y nos llamas. Queremos cumplir con la misión que nos has encomendado. En Tu Nombre queremos servir y que Tu Nombre sea glorificado. Ayúdanos a vencer los obstáculos. Oramos en el Nombre de Jesús. Amén.

Autora: Rvda. Geritza Olivella


Interrupciones oportunas

10 de marzo de 2016

Mateo 9.1-26

 Interrupciones oportunas

«—Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado».

«—Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme».

Mateo 9.22b, 24a

Cuando una persona interrumpe a otra, se corta la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo. Jesús se dirigía a la casa de Jairo para ver a su hija que estaba muriéndose. En el camino, una mujer anónima, enferma y rechazada propuso en su corazón acercarse a Jesús. «Con solo tocar su manto, seré salva» – pensó.

Lo que parecía ser una interrupción, terminó en una gloriosa experiencia para esta mujer y la hija de Jairo.

En ocasiones,  pensamos que interrumpimos al Señor con nuestra petición. Pensamos que Él debe estar muy ocupado bendiciendo a personas «importantes» o reconocidas. Miramos hacia el lado para comparar lo que el Señor está haciendo con los demás, y no nos percatamos de que el Señor se ha detenido para escucharnos y atender nuestra necesidad.

Lo que algunos pudieran catalogar como interrupción por parte de la mujer del flujo de sangre, Jesús lo vio como el momento oportuno para manifestar Su gloria. Jesús no favoreció a una mujer por encima de la otra, las bendijo a ambas. No llegó tarde, siempre estuvo. Su poder es tan inmenso, que aún en la distancia puede hacer el milagro.

Oración

Señor, te damos gracias porque podemos testificar que con solo tocar el borde de tu manto hemos encontrado sanidad integral para nuestra vida. Ayúdanos a mirarte a Ti en todo tiempo. Queremos percatarnos de lo que estás haciendo en nosotros y a través de nosotros. En el nombre de Jesús. Amén.

Autora: Rvda. Geritza Olivella

 

 


Él mismo tomó nuestras enfermedades

9 de marzo de 2016

Mateo 8.14-34

Él mismo tomó nuestras enfermedades

«Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias».(Mateo 8.17b)

A nadie le gusta enfermarse.  No obstante, llegan días en que la enfermedad toca nuestra puerta y nuestro cuerpo se quebranta.  En medio del dolor físico, incluso de los «achaques» que llegan con el paso del tiempo, la Palabra del Señor nos recalca que Él es nuestro sanador.

Los evangelios nos muestran a Jesús sanando a muchas personas.  Una de ellas fue la suegra de Pedro, quien experimentó el poder sanador del Gran Médico.  Esta Palabra nos llena de esperanza porque nos dice en el día de hoy, que así como Jesús sanó a esta mujer y a muchas personas, así mismo se hace presente para impartir sanidad en nuestras vidas.

Hoy es un buen día para testificar que allí en la Cruz del Calvario, Cristo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.  Confiemos que el Cristo, que sanó a muchos, también puede sanarme.

 

Oración

Señor, te damos gracias por la salud que encontramos en Ti.  Agradecemos que aun en momentos de enfermedad también te haces presente y nos muestras Tu gran amor.  Queremos confiar en Ti.  Gracias porque Cristo llevó todas nuestras dolencias a la Cruz y hoy podemos vivir con esperanza.  Oramos en el Nombre de nuestro salvador y sanador, Jesús.  Amén.

 Autora: Rvda. Geritza Olivella

 

 


Construyendo sobre la roca

8 de marzo de 2016

Mateo 7.13-8.13

Construyendo sobre la roca

«A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.  Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca».  -Mateo 7.24-25

Dice una expresión popular «lo que empieza mal, termina mal».  ¡Qué hermoso es comenzar el día hablando con el Señor!  Es un buen momento para hablar con Él y presentarle nuestra vida en oración, depositar nuestras cargas sobre Él y consagrarnos para Su gloria.

El hombre insensato construye su casa sobre la arena y edifica su vida sobre otras cosas que desplazan el lugar de Dios.  Esos caminos que aparentan ser fáciles, alejados de la presencia de Dios, a la larga son caminos de destrucción.

El hombre prudente construyó su casa sobre la roca.  Ni siquiera la tempestad pudo destruirla.  El Señor desea que tengamos una fe robusta y sea Él la fortaleza de nuestra vida.  Hoy es un buen día para comenzarlo poniendo nuestros pies sobre la Roca, afirmando que con Cristo, ni los vientos ni la tempestad podrán destruirnos.

Oración

Señor, te damos gracias porque nos escuchas.  Queremos que nos ayudes a construir nuestras vidas sobre la Roca.  Ayúdanos a afirmar nuestros pies y fortalecer nuestra fe en Ti.  Por Jesucristo, la Roca de nuestra salvación oramos.  Amén.

 

Autora: Rvda. Geritza Olivella 


Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia

7 de marzo de 2016

Mateo 6.22 – 7.12

«Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mt 6.33)

Lo primero, lo fundamental y lo esencial es buscar el reino de Dios y lo que es recto y justo.  En el reino de Dios se exalta la dignidad del trabajo productivo y honrado, la buena y sabia discipulosadministración de los bienes a que nos da acceso Dios, la generosidad y bondad hacia nuestros semejantes para compartir los dones de divinos y la gratitud gozosa por Su misericordia y Su gracia salvadora.

Lo demás, alimento, techo, abrigo, medios de transporte, sistemas de comunicación, son de valor relativo, de acuerdo a nuestras urgencias biológicas.  Si hay trabajo productivo y honrado, habrá alimento, techo y abrigo; y si hay buena y sabia discipulosadministración de los bienes, lo necesario no faltará.  Si somos agradecidos y compartimos con generosidad, siempre habrá recursos.  Las añadiduras no faltarán.

Quien busca lo accesorio y lo secundario primeramente, pierde lo esencial y termina perdiéndolo todo.  Quien busca primeramente lo esencial, terminará ganándolo todo y nada le faltará.

Oración

Ayúdanos, Señor, a ser sabios y entendidos, a buscar, como sabios, lo que es fundamental, esencial, prioritario, sabiendo que Tú, que nos creaste, conoces nuestras necesidades y has provisto para que podamos atenderlas adecuadamente.  Líbranos de la ansiedad y del temor paralizante y mantennos confiados en Tu misericordia y amor.  Por Cristo Jesús oramos.  Amén.

Autor: Rvdo. Luis F. Del Pilar