Altar Familiar: 24 de diciembre de 2020

24 de diciembre de 2020
Rvda. Amarylis Alvarado Martínez

Celebremos el Nacimiento del Príncipe de Paz

Isaías 9.6-7 (Palabra de Dios para todos)
“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo.
Sobre sus hombros descansa la autoridad y se le han puesto estos nombres:
Hacedor de grandes planes, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe que trae la paz. 7 La grandeza de su autoridad y paz no tendrá fin.
Reinará en el trono y en el reino de David. Lo establecerá y sostendrá
con la justicia y el derecho desde ahora y para siempre. Todo esto será posible,
debido al amor intenso del SEÑOR Todopoderoso.

Invitación a la celebración-“Por fin llegaron las navidades”

Por fin llegaron las navidades, las fiestas reales de nuestro lar, fiestas de todos nuestros anhelos, nuestros desvelos y nuestro afán.

Cuánto me alegro haber nacido en este nido, en este Edén.
Porque estas fiestas que adoro tanto son el encanto de Borinquen.

Soltar queremos nuestros trabajos, pasando un rato de diversión. Que son las Pascuas mis simpatías y la alegría de corazón.

Cantemos todos con alborozo, llenos de gozo, llenos de amor. Y conservemos siempre presente, siempre latente la tradición.

Que en estas Pascuas y el Año Nuevo todos gocemos dicha sin par. Y que volvamos a las tareas sin otra idea que progresar.

Con tamboriles, güiro y maracas, mi serenata alegre está.
Deseo a todos por despedida años de vida y felicidad.

Oración de Acción de Gracias por la Presencia del Señor

Cántico de Alabanzas “Alegría, alegría, alegría”

Hacia Belén se encamina, María con su amante esposo.
Llevando en su compañía a todo un Dios poderoso.

Coro-//Alegría, Alegría, Alegría, Alegría, Alegría y placer.
Que la Virgen va de paso con su esposo hacia Belén//

En cuanto a Belén llegaron, posada a punta pidieron.
Nadie les quiso hospedar porque tan pobre les vieron.

Los pastorcillos del bosque, al ver pasar los esposos.
Les cantaban melodías con sus trinos armoniosos.

Peticiones e Intercesión: Oremos por la Paz de nuestra familia y
en especial de Puerto Rico.

Cántico de afirmación: “Oíd un son en alta esfera”

Oíd un son en alta esfera, en los cielos gloria a Dios.
A la mortal paz en la tierra, canta la celeste voz.
Con los cielos alabemos, al eterno Rey cantemos
A Jesús que es nuestro bien, con el coro de Belén;

Coro- Canta la celeste voz, ¡En los cielos, gloria a Dios!

El Señor de los señores, el Ungido celestial.
Al salvar los pecadores bajo al seno virginal.
Loor al Verbo encarnado, en humanidad velado
Gloria al Santo de Israel, cuyo nombre es Emmanuel.

Príncipe de Paz eterna, gloria a Ti, a Ti Jesús.
Entregando el alma tierna, Tú nos traes vida y luz.
Has tu majestad dejado, y buscarnos te has dignado.
Para darnos el vivir, a la muerte quieres ir.

Lectura Bíblica: San Mateo 1.18-25; San Lucas 2.1-20;
San Mateo 2.1-12 (Seleccione una o lea todas).
Permita que los miembros de la familia reaccionen al texto bíblico y invítelos a responder: ¿Qué significa para ti la narración del nacimiento de Jesús?
(Desarrolle una dinámica de discusión del tema de la Navidad con su familia).

Oración de reconocimiento- Permita que cada participante del altar familiar haga una oración de gratitud por Jesús, el Salvador. Cada persona voluntaria orará conforme sienta en su corazón.

Cántico de Alegría - “Pastores a Belén”

Pastores a Belén, vamos con alegría, que ha nacido ya el hijo de María
// Allí, allí nos espera Jesús// //

Llevemos pues turrones y miel, para ofrecer al Niño Emmanuel//
Vamos, vamos, vamos a ver, vamos a ver al recién nacido,
Vamos a ver al Niño Emmanuel.

Oh Niño Celestial, bendice a los pastores, que corren al portal, cantando sus loores.
//Corred, volad, sus glorias alcanzar//

//Ofrece a mil amor y virtud, traed zagal al niño Jesús//
Vamos, vamos, vamos a ver, vamos a ver al recién nacido,
Vamos a ver al Niño Emmanuel.

Oración de Acción de Gracias por la Navidad


Altar familiar - 21 de mayo

Rvdo. José Matos Hernández

Pastor ICDC Sonadora

Región 2

Cuando nos abracemos de nuevo

Lectura de gratitud y afirmación en el Salmo 24.1-5

1De Jehová es la tierra y su plenitud;
    El mundo, y los que en él habitan.

2 Porque él la fundó sobre los mares,
Y la afirmó sobre los ríos.

3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?

4 El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.

5 El recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.

Oración manifestando que el limpio de manos y corazón recibirán bendición de nuestro Dios.

Entonemos el cántico: “La paz de Dios”

// La paz de Dios, la paz de Dios

Sea contigo, mi hermano//

Y sentirás la paz de Dios,

Estrechándote la mano

Y sentirás a paz de Dios,

Regalándote un abrazo

Y sentirás la paz de Dios,

compartiendo calor humano. 

Lectura Bíblica en Lucas 15.18- 21 (NTV)

18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de que me llamen tu hijo. Te ruego que me contrates como jornalero’”. 20 Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó. 21 Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo”.

Meditación: Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó. 

Así recibió el Padre a su hijo perdido. Así me imagino que nos recibe nuestro Señor en estos tiempos de confinamiento y pandemia. 

Este espacio de confinamiento y pandemia me ha puesto a reflexionar en aquellas cosas que pasamos desapercibidas por el ajetreo de la vida y posiblemente no le damos el valor como debería ser. Necesito de los abrazos de mi gente.

El abrazo es una de las grandes restricciones en estos tiempos de pandemia. El abrazo se ha convertido en un arma peligrosa. Un simple abrazo, podría causarte la muerte, aunque nos estamos muriendo por dentro por ese calor humano que necesitamos continuamente, para darnos fuerzas y sentirnos mimados.  

A veces tengo miedo de que los abrazos pasen a un segundo plano, que lo restrinjamos tanto, que el abrazo pase a hacer una cosa efímera. Nos encontramos desmoralizados, sobrios de afecto, probablemente así se encontraba el hijo perdido al encuentro con su padre en el camino. 

Les recuerdo que fue el padre que lo divisa de lejos y toma la iniciativa de llegar a donde él se encuentra para besarlo y abrazarlo. En este caminar de un mar de dudas, Dios nos recuerda que va hasta nuestro encuentro, para mimarnos. Dios te bendiga hijo e hija mía.

Perdernos con nuestro Dios en el abrazo eterno y beso sincero que nos da Él, es el gesto de bendición más hermoso que yo me puedo imaginar. 

Entonemos el cántico: “Es tan bueno estar en las manos de mi Señor”

(https://youtu.be/LH98gmVgL1E)

// Es tan bueno estar en las manos de mi Señor //

Es tan bueno estar en las siempre amantes manos de mi Dios

Es tan bueno estar en las manos del Señor

Oración: Dios del abrazo eterno, que con tus manos diseñas e edificas esperanza para tu pueblo. Nos presentamos humildes ante tu presencia, buscando tu perdón y restauración. 

Abrázanos, Señor, porque te necesitamos. Imploramos tu ayuda para poder afrontar la puerta estrecha. Enséñame tus caminos, oh Señor, para que vivamos de acuerdo con tu verdad. Concédenos pureza de corazón para que te honremos. En el nombre de Jesús, tu hijo amado hemos orado. Amén. 


Lo que aprendí gracias al terremoto que fue a las 3:34 am, el 27 de febrero de 2010 en Chile

Reflexiones de Elena Huegel Coordinadora de Retoños en las ruinas: Esperanza en el trauma San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México 

 

Creo que uno nunca olvida la hora y la fecha cuando ha vivido algo así. A casi una semana del terremoto en Puerto Rico, anoche me senté con mi bitácora de vida y me puse a pensar en qué les diría si yo estuviera allí. Además de escuchar, acompañar y ser testigo del dolor y la incertidumbre, ¿qué palabras ocuparía para traer esperanza a la gente querida que sigue en medio del desastre mientras que el resto del mundo ya se va olvidando de la noticia? Estas son algunas de las cosas que hubiera querido que me explicaran en las semanas y meses después del terremoto en Chile, o que, al mirar para atrás a lo largo de estos diez años, aprendí, gracias al haber sobrevivido ese evento que cambió el rumbo de mi vida.

 

Va a seguir temblando: Las réplicas después de un evento telúrico continúan y continuarán. En Chile, siguió temblando en la misma zona de los dos terremotos originales por más de un año y en Oaxaca, México, pasó lo mismo. Al vivir en una zona sísmica, hay que aprender a convivir con los temblores. Hay que preparar y probar planes de evacuación, estrategias de auto-cuidado y cuidado comunitario, espacios seguros, tanto físicos como emocionales, y adiestrarnos mental y físicamente para reaccionar y tranquilizarnos. Entre más pronto comenzamos a organizar cómo vamos a mitigar los resultados del movimiento telúrico, más pronto vamos a poder enfrentarlos en formas constructivas y seguras.

 

El cuerpo lleva la cuenta: Este es el título de un importante libro sobre el trauma escrito por Bessel van der Kolk. Yo reconozco que mi cuerpo recuerda la sensación y el sonido del terremoto e identifica ciertas sensaciones y sonidos como peligrosos, poniéndome en alerta mucho antes que mi razón tiene tiempo de procesar la información. Los sonidos y las sensaciones del terremoto quedan grabadas en forma permanente, y aun 10 años más tarde, soy mucho más sensible de lo que era antes a la sensación de mareo o inestabilidad del vaivén de un temblor y a ciertos sonidos retumbantes. Sin embargo, con la práctica de estar más consciente de las sensaciones de mi cuerpo, puedo enganchar más rápidamente la parte racional de mi cerebro e iniciar ejercicios, actividades o auto-conversaciones reductoras de ansiedad. En vez de entrar en pánico cada vez que mi cuerpo percibe el peligro de un temblor, ahora puedo mitigar las reacciones iniciales con acciones tranquilizadoras que me permiten pensar en lo que debo hacer en una forma más calculada y racional.

 

• Un trauma colectivo afecta las relaciones: Las relaciones humanas cambian gracias a eventos traumáticos en formas que podemos interpretar, según donde estamos parados, como «positivas» o «negativas». Tengo una amiga quien, gracias a haber sobrevivido el terremoto, se atrevió a decir y hacer cosas que nunca antes se había atrevido. Fue muy difícil para su familia y amigos acostumbrarse a esta «nueva» persona más capaz de confrontar, exigir y velar por sus propias necesidades. También hay personas quienes antes eran fuertes o alegres y ahora se ven derrotadas y necesitarán nuestro cuidado y apoyo. Hay que prepararse para mantener la curiosidad, explorar y aceptar que puede que como nos relacionábamos antes no será como nos relacionaremos en el futuro.

 

• Dios no se enoja si le cuestionamos: «Si tú, Dios, eres el creador de todo y la tierra está en tus manos y nos amas profundamente, ¿por qué permitiste que hubiera un terremoto que causara tanto daño y dolor?». Yo le hice esta pregunta a Dios, pero en vez de cerrar mi corazón a su respuesta, sentí que el terremoto me lo abrió. Antes del terremoto en Chile, los animales del bosque donde yo vivía estaban actuando de forma extraña. El zorro, normalmente esquivo, se acercó tres veces pausando como tratando de darme un mensaje. Los colibríes, íntimos amigos míos, estaban más ajetreados de lo normal. ¿Si yo tuviese una educación más acorde con la creación de Dios, hubiera sido más capaz de reconocer estas señales como avisos que algo iba a pasar? La gente de campo y los pescadores en Chile me aconsejaban, desde las primeras semanas después de que llegué al país: «Si estás en una casa de adobe en un temblor, sal inmediatamente. Si estás en la playa y hay un temblor donde no te puedes poner de pie, busca tierra alta inmediatamente. Si se recoge el mar, después tiene que volver con
el doble de fuerza». Esta sabiduría viene de convivir con la tierra que tiembla. ¿Por qué nos hacen tanto daño los terremotos y los tsunamis hoy en día? Porque nos hemos distanciado de la tierra donde vivimos, hemos construido en lugares y en formas que no son aptas. El privilegio que tuve de sobrevivir un terremoto, fue también el privilegio de conocer las fuerzas naturales que forman las montañas, crean los valles y mueven los continentes. El terremoto es parte de esta maravillosa creación igual como lo es el zorro o el colibrí. Dios no tiene la culpa del daño causado por el terremoto; lo tenemos los seres humanos quienes hemos perdido la sintonía con su creación. Esta pérdida de una conexión digna, justa, y que nutre una vida plena para todos, seres humanos no importando su condición, animales, plantas y hasta insectos, tiene un nombre teológico. Se llama pecado. ¿Cuáles son las preguntas que tú le quieres hacer a Dios después del terremoto? ¡Pregunta y prepárate para aprender!

 

• Está bien adquirir nuevos hábitos, pero hay que revisarlos con consciencia: Diez años después del terremoto en Chile, no importa si estoy en mi casa o de viaje en alguna parte, pongo mis zapatos al alcance de la cama, duermo con ropa de cama con la cual puedo salir de la casa y dejo una linterna donde la puedo alcanzar. Siempre dejo, ya sea mi mochila de emergencia o mi bolso de viaje, listo en un lugar donde lo puedo alcanzar fácilmente. No hacía ninguna de estas cosas antes del terremoto. Estos son algunos de los hábitos permanentes que adquirí con el terremoto, pero hay otros que fui dejando. Por ejemplo, después del terremoto, comencé a contar las horas que dormía para asegurarme en plena emergencia de que estaba durmiendo lo suficiente. Aprendí a valorar y cuidar mis horas de sueño, pero ya no cuento las horas todas las mañanas. Hay que aprovechar los aprendizajes de la emergencia para estar mejor preparados para otras emergencias que vendrán, analizando con cuidado lo que lógicamente nos hace bien y poco a poco soltando lo que ya no nos sirve.

 

• El trauma colectivo desenmascara traumas anteriores: Cuando comencé a acompañar a individuos y comunidades después del terremoto en Chile, encontré que el espacio seguro que creamos para conversar del trauma reciente permitió que contáramos las historias anteriores de trauma de nuestras familias, comunidades y país. Salieron muchas historias de eventos dolorosos ocurridos durante la dictadura que nunca antes se habían expuesto. El trauma compartido del terremoto permitió, con una facilitación sensible y atento a mantener un espacio seguro, que personas de diferentes visiones políticas y trasfondos sociales hablaran abierta y honestamente de sus experiencias. El terremoto se convirtió, para aquellos que se atrevieron a aceptar el desafío, en una oportunidad para sanar traumas anteriores.

 

• No podrás cuidar a otros si no te cuidas a ti misma: Este es un largo maratón, no una carrera de 100 metros. Para que todos lleguemos a la meta, necesitamos hacernos cargo de nuestro auto-cuidado, especialmente en las cosas básicas. Yo aprendí que necesito tomar suficiente agua, dormir las horas adecuadas, comer comida saludable, tener una rutina de ejercicio y aseo personal, recrearme un poco todos los días ya sea leyendo, jugando o caminando y atender mi vida espiritual para mantener mi vitalidad a largo plazo. Al año después del terremoto en Chile, hicimos una encuesta informal del cuerpo pastoral de la Iglesia Pentecostal de Chile. Descubrimos que la mayoría de los pastores reportaban haber descuidado su salud física, emocional, espiritual y familiar y también que esto ahora se manifestaba en enfermedades relacionadas al estrés prolongado: diabetes, hipertensión y úlceras entre otras.

 

• Ten cuidado lo que ves y lo que escuchas: En Chile, después del terremoto, volaban todo tipo de rumores. «Dicen que la próxima semana va a haber uno más grande». «Escuché que ahora va a haber tsunami». Aprendí a tener mucho cuidado de lo que veía y escuchaba, aun en las noticias. También aprendí a no mirar imágenes que me volvían a abrir heridas que se estaban cerrando. Aprendí a no «pegarme» al internet, la radio o la televisión, buscando absorber cada migaja de información. Buscaba la información más fidedigna que podía, adecuada para mantenerme en oración y atenta a las necesidades, pero luego pasaba mi tiempo buscando cómo cuidar de mí misma o ayudar a otros con acciones concretas lejos de las redes sociales o los medios de comunicación. Admito que, hasta hoy día, al escuchar la noticia del terremoto en Puerto Rico, he tenido cuidado de no mirar todas las fotos. Yo sé cómo se ve, ya lo he visto. Más bien me he esforzado en comunicarme con las personas, en estar atenta a lo que pueda hacer para ayudar, animar y acompañar a otros, y en estar orando, porque eso me tranquiliza a mí, además de que transforma, en esa misteriosa manera que no entendemos exactamente, las situaciones de crisis. Pero trato de tener cuidado de no alimentar mi trauma con más imágenes de dolor y angustia.

 

• Una de las mejores formas de mitigar el estrés, es ayudar a otros: Aprendí, que a la misma vez que tenía que cuidar de mí misma, el hacer por los demás me ayudó a sentir esperanza y a luchar contra la impotencia en medio de la magnitud del desastre. Aunque sea en formas pequeñas, busca hacer algo para ayudar a otras personas, no solamente inmediatamente después del desastre, pero a largo plazo. Yo comencé compartiendo agua con mis vecinos (estuvimos semanas sin agua y luz). Luego, entre tantas necesidades, escogí una comunidad afectada y la acompañé con comida, tiendas de campañas, más agua y mi presencia y capacidad de escuchar. Seguí visitando esa comunidad hasta por dos años después del terremoto, finalmente ayudando a reconstruir casas, abriendo espacios recreativos para niños y niñas, y participando en peñas musicales y cultos especiales. Yo estaba en una posición privilegiada en la Iglesia donde pude ayudar a muchas personas, pero el acompañar a esta comunidad de cerca durante todo el proceso fue un elemento esencial en mi propia recuperación y resiliencia.

 

• Hay crecimiento postraumático y Dios puede convertir este desastre en bendición si lo permitimos: Si alguien me hubiera dicho en las horas y semanas después del terremoto en Chile que esta experiencia se iba a convertir en una de las fortalezas de mi vida y en bendición para muchas personas en diferentes países, yo no lo hubiera creído. Este evento en mi vida me permitió aprender a cuidar mejor de mí misma y a animarme a indagar en cosas que antes no me atrevía. Me permitió acompañar a otros en su propio dolor, y a abrir espacios seguros para que sanen individuos y comunidades. No soy psicóloga ni terapeuta, pero he descubierto que el regalo del acompañamiento, el proceso del sanador herido, puede ser la clave en la resiliencia y el crecimiento postraumático de una persona o comunidad.

Cuatro Pilares para Sanar del Trauma

• RUTINA: Mantenga una rutina diaria, aunque tenga que inventar una rutina diferente a la acostumbrada. Levántese a la misma hora, más o menos, y acuéstese a la misma hora todos los días. Si algún trabajo que debe hacer le sobrepasa, programe pausas frecuentes con descansos u otras actividades. Trate de incluir el ejercicio y la buena alimentación en horarios regulares dentro de su rutina diaria.

 

• MOMENTOS ESPIRITUALES: Incluya pequeños momentos espirituales durante el día. Por ejemplo, lea un salmo cada mañana cuando se levante y después diga en voz alta todas las cosas por las cuales está agradecido. En la noche, lea un texto de uno de los Evangelios y entregue al Señor todas sus preocupaciones o motivos de intercesión. Puede escoger dos himnos, uno para cantar en la mañana y otro para cantar en la noche. Sería de mucha ayuda si su familia entera pudiese participar en estos momentos espirituales.

 

• PERSONAS: Tómese el tiempo para estar o comunicarse con las personas quienes les son de apoyo. Ir al culto o salir a visitar y saludar a los hermanos y a las hermanas puede ser de gran ayuda en momentos como estos.

 

• LUGARES: Visite los lugares que le reconfortan o le renuevan (Iglesia, casa de un familiar, parque, alameda, etc.). Prepárese para vivir la experiencia del luto o duelo ante los lugares importantes que han sido afectados y que, en las próximas semanas o meses, se irán demoliendo. Permítase vivir el proceso del duelo y busque ayuda si se siente que no está pudiendo seguir caminando paso a paso por este difícil sendero.


Dios redime

15 de diciembre de 2017

Isaías 35-37

«1 Se alegrará el desierto y el sequedal; se regocijará el desierto y florecerán como el azafrán. 2Florecerá y se regocijará: ¡gritará de alegría!  Se le dará la gloria del Líbano, y el esplendor del Carmelo y de Sarón».  Isaías 35:1-2 (NVI)

 

Luego de muchos sufrimientos y opresión en el exilio, Dios da al pueblo una promesa de liberación.  Los más frágiles, vulnerables, sufridos y fieles serán los primeros redimidos por el Señor; y en entrar por las puertas de la ciudad Santa.  El contexto literario amplio de los versículos describe una era mesiánica.  Un momento donde el Señor con mano poderosa realizará un segundo éxodo.  Describe el momento con metáforas que describen la magnitud de la experiencia de liberación y restauración.  Los versículos hablan de que el desierto y el sequedal, que son lugares secos y áridos donde no hay vida, podrán alegrarse.  Se refiere a que en un pueblo que está seco, como muerto en vida y sin la capacidad de emociones positivas; Dios sembrará alegría y volverán a florecer.  Un pueblo marchito por la angustia será reverdecido y gritará de alegría porque recuperarán la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y de Sarón.  Todos/as en la vida pasamos por experiencias donde nos sentimos exiliados, cautivos y sin esperanza.  No obstante, en su momento Dios ejecuta una liberación extraordinaria y nos redime.  Nos devuelve abundantemente lo que hemos perdido.  De un estado de humillación y fracaso nos lleva a uno de exaltación y victoria.  Vuelve a refrescar nuestra vida, a levantarnos y podemos recuperar la esperanza porque veremos como Dios trasforma un escenario de muerte en uno de vida.  Con ello, se nos anuncia que Dios está presente en nuestros desiertos para sembrar vida y alegría.

Oración

Señor, en medio de las experiencias que nos oprimen y nos hacen sentir que estamos en un camino de muerte, Te pedimos que nos hagas llegar la lluvia de Tu Espíritu que nos haga florecer.  Que podamos esperar en Ti y disfrutar de la liberación y redención que Tú harás.  Amén.


Nuestra esperanza de salvación está en el Señor

14 de diciembre de 2017

Isaías 31-34

«2 Señor, ten compasión de nosotros; pues en ti esperamos.  Se nuestra fortaleza cada mañana, nuestra salvación en tiempo de angustia».  Isaías 33:2 (NVI)

Esta palabra pertenece al contexto de las amenazas de Dios para Judá y su anuncio de una promesa de restauración futura.  El contexto histórico de estas súplicas, lamentos y promesas pudo ser en la época en que Ezequías se sometió a Senaquerib en el 701 a.C.  El opresor podría ser Asiria, Babilonia o es un término genérico para designar a los opresores de Israel en su historia.  El versículo es una súplica a Dios para que tenga misericordia de Su pueblo, porque ellos esperan solo en Él.  Reconocen que solo el Señor puede ser su fortaleza cada mañana y le suplican lo haga porque tiene el poder para salvarlos en su angustia.  Es un pueblo con una fe inestable que oscila reiteradamente desde la desobediencia, al juicio de Dios y a la promesa de restauración.  No obstante, el pueblo acude quebrantado delante de Dios para pedir Su misericordia porque sabe que no se enoja para siempre.  Dios da una palabra de juicio y una de restauración y salvación si nos retractamos.  Actualmente, también tenemos una fe que oscila de la desobediencia, a vivir sus consecuencias y clamar a Dios por una oportunidad de restauración y salvación.  Por eso, nuestra esperanza está solo en el Señor, quien siempre está dispuesto a darnos una oportunidad.  Ahora, la realidad es que, aunque Dios concede oportunidades y nos salva, no debemos tentarlo constantemente.  Es tiempo de entrar en una relación madura con Dios, transitando con firmeza por el camino de Su Ley y enseñanza sin atraer consecuencias negativas.

Oración

Gracias Señor, porque a pesar de nuestra inestabilidad en la relación contigo, Tú siempre escuchas nuestro clamor y nos restauras.  Ayúdanos a mantener nuestra esperanza en Ti y a vivir de manera que nuestra conducta sea una expresión de adoración a Ti.  Amén.


Seamos fieles a Dios y Su Palabra

13 de diciembre de 2017

Isaías 29-30

«21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. 22 Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartaras como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás».  Isaías 30.21-22 (RVR 1960)

El pueblo de Dios se apartó del camino de la obediencia sirviendo a ídolos construidos con las manos.  Por esa razón, el Señor les juzgó con verdadera justicia conforme a la obra de sus manos o acciones.  No obstante, siempre Dios deja llegar su misericordia si nos arrepentimos del mal camino que tomamos.  Les da una palabra profética donde les dice que en su tiempo los librará de la angustia, el dolor y del opresor.  Esto ocurrirá cuando se vuelvan a la fidelidad a Dios y Su Palabra.  Por eso, les comunica que a sus espaldas oirán una palabra que les dice que este es el camino a tomar y no se pueden desviar ni a derecha, ni a izquierda.  Entrarán por el camino recto que los conduce a la fidelidad a Dios.  En ese momento destruirán las imágenes y les quitarán el valor y la reverencia que le adjudicaron.  Las tratarán como un trapo asqueroso y las echarán fuera.  A consecuencia de recuperar la fidelidad a Dios, disfrutaran la realización de la restauración en todas las áreas de su vida como pueblo que fueron afectadas durante el juicio de Dios por su pecado.  En nuestro contexto, esta palabra nos convoca a desechar todos los dioses que hemos levantado en nuestra vida, para que podamos entrar por un camino recto de obediencia y fidelidad a Dios y Su Palabra.  Es tiempo de examinar en donde están nuestras prioridades, qué cosas y personas hemos elevamos sobre Dios.  Es tiempo de examinar a quién y a qué cosas adoramos.  Si hemos confundido el camino, entonces es tiempo de entrar por el camino recto de la obediencia que al final traerá bendición y restauración para nuestra vida.

Oración

Señor, danos la capacidad de examinarnos e identificar las cosas que hemos puesto sobre Ti que han impedido nuestra fidelidad.  Que podamos desechar los tropiezos que nos impidan entrar por el camino de la rectitud.  Amén.


Santo y Poderoso Exodos 7:13

La firmeza en la Palabra de Dios nos da la Paz

12 de diciembre de 2017

Isaías 25-28

«3Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en tu ha confiado.  4 Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos».  Isaías 26.3-4 (RVR 60)

La firmeza de carácter nos capacita para mantenernos en los principios y enseñanzas que se nos han revelado en la Sagrada Escritura, tanto en la primera alianza o pacto como en el segundo en la persona y enseñanzas de Jesucristo.  Si hacemos parte de nuestra vida los valores del Reino de Dios, nos evitamos dificultades porque actuamos con prudencia y sabiduría.  En consecuencia, demostramos que somos temerosos de Dios.  La historia bíblica revela que muchas de las dificultades, sufrimientos y cautiverios que padeció el pueblo de Dios, ocurrieron porque apartaron su pensamiento de la Ley Señor y porque demostraron falta de firmeza de carácter para mantenerse fieles.  En adición, tenemos que reconocer que es Dios quien nos salva y nos da la victoria en todas nuestras batallas.  Dios, a su pueblo, le brindó absoluta seguridad dentro de los muros de Jerusalén.  También lo hace con nuestras vidas porque Él no está atrapado en el Templo.  Puede llegar a ti en cualquier lugar que te encuentres.  No obstante, hay que reconocer que es Dios quien interviene y nos da la victoria.  Por tanto, tenemos que poder mantener la confianza en el Señor, de manera que entremos por el camino de Su Paz.  El Señor es nuestra fortaleza, es nuestro protector y tenemos que afirmarlo en nuestra mente y ser completo, para tener una confianza inquebrantable.  En respuesta, Dios nos da la capacidad para anclarnos en Su perfecta Paz indistintamente de cuán grande sea nuestro adversario o amenaza.

Oración

Señor, ayúdanos a tener la firmeza de carácter para mantener nuestra confianza en Ti en medio de nuestras luchas.  Así podremos entrar por el camino de Tu Paz.  Amén.


Después del Juicio se muestra la Gloria de Dios

11 de diciembre de 2017

Isaías 22-24

«23La luna se sonrojará y el sol se avergonzará, porque sobre el monte Sion, sobre Jerusalén, reinará el Señor Todopoderoso entre sus ancianos».  Isaías 24.23 (NVI)

Este pasaje presenta la palabra profética comunicada por medio Isaías, para hacerles saber que el juicio de Dios impactará adversamente a los reyes de la Tierra envanecidos de poder, y a las divinidades en las cuales han puesto su confianza y le han atribuido sus victorias.  El juicio universal de Dios es uno a nivel cósmico y terrenal.  Por tanto, tocará el liderato político, sus divinidades, la naturaleza y los astros del cielo.  Los versos selecciones aluden a la manifestación final de la gloria de Dios, luego de haber ejercido su juicio final en el Día del Señor.  Su gloria será tan amplia y manifiesta que utiliza dos imágenes para resaltarla.  El sol y la luna son los astros de mayor esplendor que alumbran la tierra.  Dice que la luna se sonrojará y el sol se avergonzará porque la gloria del Señor Todopoderoso reinará sobre el Monte de Sion y Jerusalén e iluminará su camino.  A veces en medio de las victorias que logramos en la vida se nos olvida que el autor de ellas es el Señor.  Nos ubicamos en el lugar de Dios y perdemos la perspectiva de quien es el que nos ha dado la bendición de salir adelante.  Arrinconamos a Dios y nos damos la gloria a nosotros/as mismos/as.  La actitud de rebeldía y desobediencia acarrea situaciones nefastas que nos traen dolor y muerte.  No obstante, es desde el quebranto, el dolor y la pérdida de seguridades que volvemos a entender que la gloria le pertenece al Señor.  Permitamos que alumbre nuestro camino y nos conduzca a una relación de bienestar plena.

Oración

Señor, que Tu Gloria se manifieste en todos los confines de la tierra y alumbre al liderato político y a cada ser humano en el plano personal, para que permitamos que seas Tú el que nos guíe y dirija.  Amén.


Hay que volverse al Señor

10 de diciembre de 2017

Isaías 18-21

«22El Señor herirá a los egipcios con una plaga, y aun hiriéndolos los sanará. Ellos se volverán al Señor, y el responderá a sus ruegos y los sanará».  Isaías 19.22 (NVI)

Este texto está ubicado en el contexto literario de la profecía contra Egipto.  Dios anuncia por medio del profeta la destrucción en todas las esferas de su vida como pueblo.  Esta incluye la agricultura, la pesca, los sistemas fluviales, su autoestima como nación, sus creencias religiosas idolátricas, sus consejeros, la impotencia de sus dioses frente al Dios todopoderoso de Israel y su conquista y opresión por otra nación.  Será una nación que pasa de opresora a oprimida.  Su estado de desolación y humillación los hará volverse al Señor y reconocerlo como Dios verdadero.  Claman a Dios porque sus dioses han enmudecido probándose que no tenían poder real, solo el que ellos le atribuían.  En medio de la frustración de todas sus confianzas previas, deciden clamar al Señor, ofrecerle sacrificios y adorarlo.  Esta acción implica un movimiento a otra experiencia de fe.  En respuesta a la transformación y conversión de Egipto, Dios, aunque los hiere con una plaga, también decide sanarlos.  Al mirar el texto en su conjunto amplio, vemos que Dios castiga justamente y severamente la opresión, la injusticia y la soberbia.  No obstante, si nos volvemos a Él a nivel colectivo, como nación o imperio, y a nivel personal, como miembro de esa nación, demostrando un cambio de actitud y un deseo de someterse a los designios del Señor, entonces Él concede una oportunidad obrando para sanar las heridas y levantarnos.

Oración

Señor, acudimos a Tu presencia sabiendo que eres un Dios justo que nos da lo que merecemos.  No obstante, sabemos que, al arrepentirnos y volvernos a Ti, obedeciendo Tus preceptos y reconociendo Tu soberanía, nos das una nueva oportunidad de sanidad y liberación.  Amén.


Dios concede oportunidades

9 de diciembre de 2017

Isaías 14-17

«4Deja que los fugitivos de Moab encuentren en ti un refugio ¡protégelos del destructor!  Cuando la opresión llegue a su fin y la destrucción se acabe, el agresor desaparecerá de la tierra.  5 El trono se fundará en la lealtad, y un descendiente de David reinará sobre él con fidelidad: será un juez celoso del derecho y ansioso de hacer justicia».  Isaías 16.4-5 (NVI)

 

Esta Palabra se ubica en la profecía que anuncia el juicio de Dios contra Moab.  No obstante, la finalidad del texto es afirmar que este pueblo se incorporará nuevamente a la casa de David.  El pasaje podría reflejar el entorno post-exílico temprano, donde se ve el deseo de Judá de recuperar sus antiguas posesiones.  Indistintamente del contexto histórico, quiero afirmar que en el texto apreciamos el deseo de Dios de restaurar y conceder oportunidades.  Luego de hacer llegar su juicio con sus implicaciones, vemos que no exime del castigo, pero también da oportunidades.  Por eso dice, que permita que los fugitivos de Moab encuentren refugio en Judá y que los proteja de la destrucción.  Dice que, cuando acabe la opresión y la destrucción, el trono se fundará sobre la lealtad y un descendiente de David reinará con fidelidad, respetando los derechos humanos y aplicando la justicia.  Hoy, en medio de los pueblos que sufren violencia, donde se pisotean sus derechos humanos y se practica la injusticia en total irreverencia y desobediencia a Dios y sus mandatos; esperamos que se manifieste la intervención de Dios que juzga con justicia, es fiel y respeta los derechos y dignidad del ser humano.  Reinos caerán por usar el poder para pisotear a los más vulnerables y tiene que ocurrir para que se busque a Dios con sinceridad y se gobierne con justicia en fidelidad a Dios y Sus preceptos.  El Señor siempre da oportunidades, recibe y protege y sigue insertando dentro de Su plan de salvar la humanidad.

Oración

Señor, acudimos a Tu presencia reconociendo que eres fiel y nunca olvidas Tu pacto con Tu pueblo.  Ayúdanos a responder a Tu llamado, sabiendo que nos respaldarás con la provisión necesaria si somos fieles a Ti.  Queremos ser instrumentos para la Gloria de Tu nombre.  Amén.