13 de julio de 2017

“Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos.” 2 Samuel 21:15a Rv 1960

Cualquiera podría pensar que luego de la muerte de Absalón, el pueblo de Dios se uniría en lealtad a su Rey y llegaría la paz a Jerusalem. No fue así, pues se levantó Sabá y sedujo a Israel en contra de David. Luego, los gabaonitas quisieron vengarse por el mal que les había hecho Saúl; y por último, los filisteos se levantaron en guerra.

David conocía a los filisteos y sus gigantes, eran sus antiguos enemigos. Cuando era un simple pastor de ovejas, los israelitas luchaban contra ellos. No había quién se atreviera a pelear con Goliat, el cual alardeaba de su fuerza e isultaba al pueblo, blasfemando en contra de Dios. David lo venció con su honda en el nombre de Jehová Dios de los Ejércitos. Y ahora, en este nuevo conflicto, se librarían cuatro diferentes batallas que serían ganadas por David y sus oficiales.

Nosotros también libramos batallas en contra de gigantes que nos acechan queriendo arrebatarnos la paz. Si hacemos un recuento de todas nuestras luchas, nos daremos cuenta de que, una y otra vez, enfrentamos los mismos gigantes. Las heridas del alma, la angustia, el dolor, la enfermedad y la soledad, son algunos de esos gigantes. Son esos antiguos enemigos, que una vez tras otra nos declaran la guerra. Aunque logramos vencerlos, cuando creemos que la lucha ha terminado, vuelven a levantarse en contra de nosotros, una vez más.

Al inicio de su encuentro con los filisteos, David salió a hacerles frente, pero se debilitó y su vida corrió peligro. Él solo, jamás los podría vencer. Al igual que el rey necesitaba ayuda para enfrentar los gigantes de los filisteos, tú y yo necesitamos el auxilio de Dios para vencer los nuestros.

Obtendremos la victoria una y otra vez, porque no estamos solos. Jehová de los Ejércitos está con nosotros.

Oración

Padre de misericordias, te damos gracias, porque nunca nos has dejado. Aunque los gigantes que hemos enfrentado han sido grandes y poderosos, hemos podido vencerlos, porque Tú estás. Sigue a nuestro lado, porque sin ti, pereceríamos. Amén.