Alta estima

30 de julio de 2016

Hechos 5.12-42

«Ninguno de los otros se atrevía a juntarse con ellos, pero la gente los tenía en alta estima» (Hechos 5.13 DHH).

 

Leo este verso y recuerdo a mi abuelo materno.  Gracias a él, el evangelio de Cristo llegó a nuestra familia.  Vino al Señor, una noche, borracho.  Nunca se tornó atrás.  El barrio donde vivía lo respetaba y lo consideraba un hombre de bien, de palabra y de valía.

Así ocurrió con los primeros cristianos.  A pesar de la persecución de la oficialidad religiosa, la cual se sentía amenazada por su hipocresía y doble vara, la gente común miraba a los cristianos, con respeto y estima.  Se sentían atraídos y aceptaban a Jesús como Señor.

¡Qué gran ejemplo y reto para nosotros, cristianos del siglo 21!  Hoy se cuestiona el valor, la honestidad y sinceridad de los seguidores de Jesús.  A través de la historia ha habido combustible, provisto por llamados cristianos, para avivar ese fuego.  Aunque los casos son menos, son reales y se esgrimen como argumento contra la pertinencia de la iglesia.  Tanto es así, que hay quienes consideran a la iglesia como un ente tóxico.

¿Cómo contrarrestamos esa opinión?  Evidenciando el carácter de Cristo (fruto del Espíritu) en nuestra vida diaria.  No hay argumento contra este proceder.  Nuestros vecinos, compañeros de trabajo, de deporte, miembros de la misma junta vecinal y familiares, deben ser capaces de reconocernos y darnos estima, aunque piensen diferente a nosotros.

¿Cómo me proyecto ante los que me conocen como cristiano?

 

Oración

Todopoderoso Señor, gracias por la llegada de Tu buena noticia a nuestra vida.  Tu hermosa palabra nos ha transformado.  Queremos que esa transformación sea testimoniada cada día en lo que hacemos y decimos.  Tu Espíritu Santo nos ayuda en esa tarea.  Amén.

Autor: Luis Montañez