3 de marzo de 2016

Mateo 3.1 – 4.11

«Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás.» -Mt 4.10

Juan, el hijo de Zacarías y Elisabeth, la estéril, y Jesús el hijo de José y María, la bienaventurada, se afirmaron mutuamente en sus respectivos ministerios.  Ambos anunciaban el Reino de Dios que venía y llamaban al arrepentimiento y a la transformación de la vida y del carácter.  Ambos fueron ajusticiados por causa de su obra profética; Juan, a manos de Herodes, quien lo encarceló y finalmente lo decapitó; Jesús, a manos de los principales sacerdotes, Anás y Caifás, y las autoridades romanas, Poncio Pilato y sus acólitos.  Ambos resultaron más que vencedores, particularmente Jesús, que resucitó y fue declarado por la Iglesia «Señor del Universo».

El Diablo trató de distraerlos a ambos para desenfocarlos de su misión, que era proclamar el señorío de Dios sobre el universo y sobre los seres humanos; pero en esa batalla contra las fuerzas del mal le encontraron sentido a sus vidas, declarando enfáticamente siempre: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás».

Oración

Señor, bautízanos con el fuego de tu Espíritu Santo para dar testimonio con la entrega de nuestra vida a ti, que eres nuestro Dios, objeto único de nuestra adoración, alabanza y reconocimiento.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén.

Autor: Rvdo. Luis Del Pilar