17 de enero de 2017

Santiago 4

«Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes».  (Santiago 4:7-8a NVI)

 

Los refranes son frases o dichos populares que tienen alguna enseñanza o encierran sabiduría para la vida.  Estos no son exclusivos de lugar alguno y su significado varía según la cultura.

Un refrán muy popular en Puerto Rico es: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.  El mensaje que trasmite este refrán va dirigido a que tengamos cuidado con el tipo de persona con la cual nos relacionamos, pues las relaciones pueden influenciar nuestras vidas positiva o negativamente.

Este consejo se relaciona de alguna manera con las amonestaciones que Santiago trasmite a sus lectores.  Él plantea que el creyente tiene una lucha continua entre someterse a la voluntad de Dios o ceder ante las presiones del mundo.  Para él, no es posible servir a Dios y a su vez al mundo, pues Dios requiere una entrega total.  Así que, “arrimarse” al mal árbol del mundo, tiene como consecuencia directa alejarse de Dios y de Su gracia redentora.

Además, al decir: “resistid al diablo”, Santiago plantea que ese sometimiento a la voluntad de Dios, ese acercamiento a Su gracia y presencia, conlleva tomar la clara y firme determinación no solo de no envolverse en los ofrecimientos del mundo y buscar la presencia de Dios, sino de tener una actitud proactiva, de enfrentamiento y resistencia a todas aquellas cosas que nos puedan alejar de Dios.

Por lo tanto, si hemos recibido a Cristo en nuestros corazones y hemos tomado la decisión de seguirle, limpiémonos de toda impureza, busquemos entregarnos enteramente a Su voluntad y servicio, y estemos firmes ante las luchas y opresiones que este mundo pone sobre nuestros hombros.

Estamos seguros de que Dios acudirá a nuestro auxilio y nos cubrirá con Su gracia y poder, haciéndonos más que vencedores.  No hay mejor sombra, no hay mayor poder, no hay nada que traiga mayor bendición y aliciente al alma, que vivir bajo la poderosa sombra de nuestro Dios.

 

Oración

Amado Dios y Padre Celestial, gracias porque me permites vivir al amparo de Tu abrigo y de la sombra protectora del Omnipotente.  Ayúdame a resistir las asechanzas del enemigo acercándome a Tu presencia cada día.  Tú eres mi Dios y mi refugio.  Gracias porque a Tu sombra puedo vivir confiado y seguro.  Amén.