¡Yo te cubro!

19 de julio de 2016

Juan 18.1-24

«Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis mí, dejad ir a éstos.» (Juan 18.8)

Hace algunos días hubo una intervención de la policía buscando a los culpables del robo de vehículos.  Había toda una red de personas hábilmente articuladas para la elaboración del plan.  El grupo estaba compuesto por muchos primos, vecinos y tíos.  En fin, gente que se conocían desde hacía mucho tiempo y se profesaban lealtad.  Mientras la red obtenía el dinero de los hurtos y ellos vivían cómodamente, eran muy unidos.  Una vez las autoridades los apresaron, comenzaron a defenderse y a echarse la culpa unos a los otros.  La fidelidad duró mientras estuvieron en la bonanza de sus vidas.  En el fragor de la crisis, se evidencia la auténtica fidelidad y defensa.

Cuando las autoridades buscaban a Jesús para apresarle, lo hicieron de noche.  Las sombras de la noche hacían que la visibilidad no fuera perfecta.  Así que Jesús tuvo que identificarse.  Inmediatamente, salió en defensa de los discípulos: «si me buscáis a mí, dejad ir a estos».  El Señor no solo sale en defensa de los discípulos, muestra Su amor protector.  No pensaba en sí mismo.  Pensaba en la protección, la seguridad y el bienestar de aquellos que estuvieron con Él poco antes.  Jesús siempre mostró Su entrega de manera absoluta.

¿Podemos entender ese tipo de entrega y fidelidad?  Un «yo» totalmente subyugado al «tú».  Es como si el Señor nos estuviera diciendo: «yo recibo el golpe por ti, yo tomo tu pecado sobre mí, yo te cubro».  ¡Sin egoísmos, sin buscar beneficio propio!  Él piensa solo en ti.  Eso hizo en la cruz del Calvario.  Nuevamente dijo: ¡Dejad ir a estos!  ¡Aquí estoy yo!

 

Oración

Dios que te entregas.  Absorbes mis culpas y pecados, colocándote en mi lugar.  No merezco tanto amor.  Gracias por la liberación de mis pecados.  Ayúdame a vivir a la altura de este regalo que inmerecidamente me has otorgado.  En Jesús, amén.

Autor: Rvda. Patria Rivera