La compasión del Pastor

20 de abril de 2016

Marcos 6.30-56 (NVI)

 

La compasión del Pastor

«Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor.  Así que comenzó a enseñarles muchas cosas»  Marcos 6.34 (NVI)

 

La lectura hecha por Jesús sobre una gran multitud, nos habla del profundo conocimiento que Él tiene acerca de quiénes somos y cómo somos.  Les veía como ovejas que no tienen pastor.  ¿Qué significa esto?

El pastor, haciendo uso del cayado, es quien señala el camino a la oveja.  Sin el pastor, dejada a su propio criterio, ella desvía el camino, lo pierde o confunde.  Puede tomar una ruta tan escabrosa que le provoque heridas, o hasta la muerte.  Es por eso que necesita ser guiada por alguien que conozca bien cuál es el camino correcto.

En ocasiones, la vida se torna confusa e incierta.  Nos encontramos con encrucijadas en las cuales no sabemos qué camino tomar.  Es justo cuando valoramos la gran bendición de tener a Jesucristo como nuestro guía y modelaje.  Justo donde Él ha quitado su pie, podemos colocar el nuestro.  Siempre sus pisadas nos dirigirán a la fe, la justicia, la bondad, la sinceridad, el amor y a toda obra de misericordia.

Con Él nuestra alma queda satisfecha, la mente se ilumina y nuestras fuerzas se renuevan.  Él muestra Su compasión y ésta no es un mero observar o diagnosticar a la distancia.  Es acompañamiento y presencia.  Es abrazo y abrigo.  Es protección y defensa.  Podemos fiarnos de Él, aun en las encrucijadas más oscuras o difíciles de la vida.

Él no pidió nada para sí.  No manifestó autocompasión ni en la agonía del huerto de Getsemaní, ni ante los sufrimientos de la cruz.  Pero, por ti y por mí tuvo compasión; y la sigue teniendo por aquellos que continúan en su mal camino.

¡Hablémosle a otros de la compasión del Buen Pastor!

Oración: Amado Dios.  Fuimos como ovejas que no tienen pastor, extraviadas y heridas.  Gracias porque nos alcanzaste y hoy disfrutamos de tus cuidados.  Al deleitarnos en Ti, no podemos evitar pensar en aquellos que van por camino equivocado, heridos y sufrientes.  Haznos portadores de Tu bendita gracia y que podamos conducirles a lugar seguro, de la misma forma que nosotros fuimos conducidos.  En Jesús.  Amén.


¡Habla de Cristo!

17 de abril de 2016

Marcos 5.1-20 (VRV)

¡Habla de Cristo!

«Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti». Marcos 5.19 (VRV)

La opresión mental y el tormento de alma es devastador, en extremo, para quien la padece.  Mayor aún, si de alguna forma el enemigo gana ventajas sobre la persona oprimida.  Ese es el caso de un hombre cuya vida se volvió un infierno, transformándose en una persona violenta, pasando a ser el terror de su comunidad.  Lo ataban con cadenas y aun así, no lo podían sujetar.  Entre alaridos, chillidos y gritos, se desvanecía la esperanza de un hombre que había perdido todo.  Su compañía eran los sepulcros y su abrigo, la frialdad de estos.

Este hombre, de la ciudad de Gadara, finalmente pudo poner fin a su desdicha.  En un encuentro maravilloso su liberación se hizo realidad.  Jesús lo libertó.  ¡Cayeron las cadenas del alma y de la mente!  La opresión maligna se fue.  Su alma encontró la paz.  Había encontrado en Jesús Su fuente de vida y poder.  Entonces determinó seguirlo por dondequiera que Él fuese.

Jesús invitaba a las personas a seguirle.  A Pedro le pidió que abandonara las redes y le siguiera, prometiéndole convertirlo en pescador de hombres.  Sin embargo, con este hombre de Gadara no fue así.  Jesús le indicó que regresar a su ciudad y a su familia.  El Señor quería hacer una obra mayor y perfecta con él.  Él testificaría y se convertiría en la semilla para que diez ciudades oyeran el mensaje de libertad en Cristo Jesús.

Sobre todas las cosas, el Señor devolvió a una familia un ser querido que había estado desarraigado de su núcleo.  Con Cristo, siempre hay esperanza de restauración, reunificación y liberación.  Él confía en que vayamos a otros y le digamos cuán grandes cosas ha hecho en nuestras vidas.

¿Lo estás haciendo?

Oración: Amado Dios.  Agradecemos la libertad que hemos recibido en Ti.  A la vez, intercedemos por aquellos que en este momento necesitan liberación por la opresión del maligno.  Tráeles libertad e inúndales de Tu bendita paz.  ¡Devuélveles el buen juicio y sánales la mente!  En Tu bendito nombre oramos.  Amén.