Al estilo del reino

27 de abril 2016

Marcos 10.32-52 

Al estilo del reino

 «Le dijeron: Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»  Marcos 10.37 (DHH)

Regularmente, criticamos esta petición de los dos discípulos de Jesús.  Bromeamos, diciendo que querían ser el Secretario de Estado y el Secretario de la Gobernación.  Posiblemente, por ser del círculo íntimo de Jesús, se creían con el derecho de obtener esas dos posiciones de poder, al lado del Mesías.  Estaban pensando en un reinado político, logrado por un mesías militar.

Sus diez compañeros se molestaron porque les “robaron el tiro”.  Los seres humanos somos más parecidos que diferentes, no importa la época ni la geografía.  Por eso es necesario nacer de nuevo y vivir con criterios de vida distintos, enmarcados en el poder del servicio.

En una ocasión, fui a predicar a una de nuestras iglesias.  Llegué temprano.  Fui recibido en el estacionamiento por una hermana.  Con alegría y gentileza, acomodaba a los que llegaban, para maximizar el estacionamiento.

Le comenté al pastor lo impresionado que estaba con el recibimiento y atención.  Me dijo: “esa hermana es una persona muy acomodada económicamente.  Pero quiere servir, como lo hace, recibiendo y ayudando a las personas que llegan al templo”.

En los asuntos del mundo fuera de la iglesia, (partidos políticos, organizaciones y asociaciones cívicas), quien tiene influencia y dinero ocupa las posiciones de mayor prestigio.

Jesús dijo que entre sus seguidores el estilo es otro.  Lo demostró, claramente, con su ejemplo.  Y Él es nuestro modelo a seguir.

Sigamos sirviendo en el reino, aunque no tengamos “una posición prestigiosa”.  La grandeza es de Dios.

Oración: Gracias Señor por permitirme servir en el reino con alegría.  Quiero hacerlo siempre honrando Tu nombre y bendiciendo a mis hermanos.  Amén.

 

 


Ofrenda de Gratitud al Señor

5 de abril de 2015

San Mateo 26.1-29

Ofrenda de Gratitud al Señor

«De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.» (Mt 26.13)

Era la casa de Simón en Betania, uno de los tantos leprosos sanado por Jesús, y era su última visita a Jerusalén antes de sufrir el martirio de la cruz.  Estaban sentados a la mesa, invitados por Simón.  De pronto, entró al cenáculo una mujer, no invitada, quien, sin mediar palabras, derramó sobre la cabeza de Jesús «un vaso de alabastro de gran precio».  El espacio del salón se llenó de aquel grato olor.

Varios de los presentes reaccionaron criticando a la mujer «por este desperdicio», habiendo tantos pobres en el país a quienes se podía ayudar.  Notándolo, Jesús salió en defensa de la mujer, alegando que le estaba ungiendo por anticipado para Su sepultura.  En otras palabras, era un acto profético que lo afirmaba en Su obra mesiánica y que él aceptaba con gozo.  No había en este acto ni desperdicio ni ostentación.  Así que esta mujer quedaba validada, porque afirmaba a Jesús en Su misión redentora.

Oración: Padre celestial, gracias por darnos a Tu hijo Jesús como Cordero Pascual, como Mesías y Redentor.  Al evocar Su martirio, recordamos a todos los que reconocieron Su vocación, ancianos y niños, hombres y mujeres, a todos los que le ofrendaron Su gratitud como ofrenda de olor fragante.  En su nombre oramos.  Amén.

 

 

 


Sirviendo con sabiduría

4 de abril de 2016

San Mateo 25.14-46

Sirviendo con sabiduría

«De cierto os digo que, en cuanto lo hicisteis a mis hermanos más pequeñitos, a mi lo hicisteis.» (Mt 25.40)

Cuando el Hijo del hombre venga a juzgar a todos, pueblos y personas, individuos y familias, llamará a cuentas y pedirá explicaciones.  No se trata de pedir informes sobre planes y proyectos políticos, ni sobre disquisiciones filosóficas e ideas innovadoras, sino sobre acciones concretas, atendiendo a urgencias cotidianas impostergables: alimento, vestido, techo, medicinas, presencia y solidaridad, acompañamiento y apoyo.  No se trata de nociones brumosas y engañosas, sino de acciones concretas y prácticas.

Dependiendo de la respuesta categórica a la pregunta del Cristo poderoso, será el juicio a ser emitido.  Quien actuó con su prójimo, como si este fuera Cristo, quedará con la alegría y satisfacción de haber atendido al necesitado, respetando su dignidad humana y amando con verdadero amor.  Quien evadió su responsabilidad y escapó a su deber quedará marcado para el fuego eterno reservado para el diablo y los que le sirven.  Triste expectativa.

Oración: Señor, líbranos de la petulancia, de creer que por servir a los demás vamos a ser premiados como justos.  Dirígenos para servir a los demás con sabiduría y ternura, sin denigrar ni menospreciar a los necesitados.  Por Cristo oramos.  Amén.