Tu Palabra nos da Vida

1 de julio de 2016 

San Juan 6.60-71

El Espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha.  Las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. (Jn 6.41)

Cuando Jesús habló de sí mismo, de su “carne como verdadera comida y su sangre como verdadera bebida” (Jn 6.51-54), aludía a la simbología de la cena pascual y no precisamente a comer literalmente su carne y a beber su sangre.  Comer y beber, carne y sangre, es integrar nuestro ser al ser de Jesucristo.  De eso es de lo que se trata, de tener una relación profunda e íntima con Jesucristo, que él viva en nosotros y nosotros en él.

Así que la carne y la sangre se espiritualizan, como las palabras que entran a nuestro sistema nervioso central para convertirse en ideas, deseos, anhelos, en espíritu y vida.  Así son las palabras de Jesús, entran por nuestros oídos, nos inquietan, nos remueven las aguas dormidas y generan espíritu y vida abundante.

Y esa vida de la palabra de Cristo nos eterniza, nos arranca del tedio de la rutina repetitiva, nos hace trascender la realidad de nuestro ambiente corrompido para introducirnos a otros niveles de realidad, allí donde se respira paz y esperanza, valor y convicción, amor y ternura.

Oración

Señor, danos siempre ese pan y esa agua de vida que hay en Ti, para no tener más hambre y más sed, porque Tú has cancelado todas nuestras insatisfacciones con Tu presencia, Tu verdad y Tu amor.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén.

Autor: Luis F. del Pilar


El Señor lo necesita

28 de abril 2016

Marcos 11

El Señor lo necesita 

«Y si alguien les pregunta por qué lo hacen, díganle que el Señor lo necesita y que en seguida lo devolverá.»

 Marcos 11.3 (DHH)

Enrique (Quique) Huertas, querido hermano, baluarte de nuestra iglesia, era un hombre de posiciones firmes y claras.  Su esposa Fita, me contó que ese hombre, recio y firme, fue tocado realmente por el poder transformador del Espíritu Santo.

En ocasión de realizarse un trabajo en el templo, hacía falta unos materiales para terminar un proyecto.  Él, contratista y constructor, acostumbrado a resolver dificultades típicas del ramo, fue a su casa, cortó los tubos del columpio de sus dos hijas, los tesoros de su vida, y se los llevó para el templo para terminar el proyecto mencionado.  Añade ella, “ese día comprendí que el Señor lo había transformado completamente”.

Recordé esa historia al re-leer el pasaje de hoy.  Previo a su entrada triunfal a Jerusalén, Jesús instruyó a dos de sus discípulos para que le trajeran un burro para hacer su entrada.  Si les preguntaban por qué lo hacían, dirían: “el Señor lo necesita.”

¡Que hermosa frase!...  No es única de aquel momento transcendental.  Es frase para hoy.  Es frase para ti y para mí.  El Señor nos necesita, no porque nos necesita, sino porque nos regala el privilegio de construir, estimular, apoyar, nutrir, consolar, escuchar, planificar, inspirar, bajo su gracia, amor y poder.

El arado del Señor siempre está disponible para abrir surcos donde se colocará la buena semilla.  Si tus manos están en él, sostenlo firme y sigue abriendo la tierra.  Si no lo están, “el Señor las necesita”.

Oración: Gracias Señor por usarnos, desde lo que somos y tenemos, para contribuir a hacer realidad, cada día, Tu reino entre nosotros.  Amén.


A la manera de Dios

21 de abril de 2016

Marcos 7.1-23 (NVI)

A la manera de Dios

«Y añadió:-¡Qué buena manera tienen ustedes de dejar a un lado los mandamientos de Dios para mantener sus propias tradiciones!»  Marcos 7.9 (NVI)

Jesús aprovechó toda oportunidad para dejar ver el corazón del Padre celestial.  Es fácil hacernos la idea de qué es lo que agrada o no a Dios, pero podemos estar cometiendo serias equivocaciones.  Eso ocurría cuando Jesús interviene para definir el término «korbán».  Éste era usado para definir aquello que era consagrado a Dios.  Desde el momento en que alguien declaraba «esto es Korbán» estaba diciendo que eso ya no pertenecía al hombre, sino a Dios.  Sin embargo, aunque parezca santa la acción, no lo era y Jesús lo sabía.

Ésta era una forma astuta para encubrir la dureza de corazón y dejar desatendida las necesidades del prójimo; inclusive las necesidades de la madre o el padre.  Jesús les va conduciendo a entender que los reclamos del amor y los vínculos humanos debían ser primero a cualquier otro reclamo.  Si alguna ley contradecía al amor, la misericordia y la piedad, no podían provenir del Padre celestial.

Dios espera que no lo usemos a Él como excusa para evadir o abandonar nuestras responsabilidades.  Es Él quien nos impulsa a tener conciencia de nuestros deberes.  Si un hijo cuenta con un padre cristiano, tendrá el mejor padre.  Si una mujer cuenta con un esposo cristiano, tendrá el mejor esposo.  El amor de Dios nos guía primero a consagrar nuestras vidas para los nuestros y de esa forma lo estamos haciendo para Dios.

Tengamos siempre la certeza de actuar a la manera de Dios.

Oración: Buen Dios, Tú siempre nos enseñas para nuestro bien.  Queremos vivir, de manera tal que cada acción hacia nuestro prójimo hable de la buena relación contigo.  Que Tu gozo nos acompañe al dar y servir.  En Jesús.  Amén.

 


Camisa nueva

13 de abril de 2016

Marcos 2

Camisa nueva

«Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo y se hace peor la rotura».  (Marcos 2.21)

Hace un tiempo atrás compré una camisa y no me percaté que seleccioné el tamaño equivocado.  Era una talla muy grande.  La llevé donde una costurera para que la arreglara.  Ella la observó y comenzó a trabajar con la camisa.  Cuando terminó de arreglarla, a los pocos días me dijo: «Era mejor si me traías tela y yo te cosía una nueva camisa.  Me dio más trabajo arreglarla que si la hubiera hecho nueva».

Hay veces que queremos que el Señor ponga parchos en nuestra vida y corazón.  Le pedimos que arregle los hilos caídos y el ruedo largo de nuestro corazón.  Le pedimos que moldee nuestra vida, pero le limitamos las áreas que debe intervenir.  Le decimos que trabaje unas áreas solamente y que aquello que no queremos soltar, lo deje intacto.

El Señor quiere darnos un vestido nuevo.  Más allá de poner un parcho en algo que se verá feo y que a la larga se dañará, Él quiere transformar toda nuestra vida.  Esa transformación incluye nuestras actitudes, forma de pensar y carácter.

Hoy es un buen día para decirle al Señor que no queremos seguir poniendo parchos, remiendos en nuestro ser.  Queremos que nos haga una nueva pieza que sea de Su agrado.

Oración: Señor nuestro, transforma nuestra vida.  Queremos que trabajes integralmente con todas las áreas de nuestro ser.  Te entregamos nuestra voluntad para que podamos dejar atrás lo que no es tuyo y nos des un vestido nuevo.  Aunque cambiar nos duela, queremos que nos moldees cada día.  Confiamos en que así lo harás.  En el Nombre de Jesús.  Amén.


Preparación adecuada

11 de abril de 2016

Marcos 1.1-20

Preparación adecuada

«El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado».  Marcos 1.15a

 Los atletas y deportistas se preparan para las competencias.  Dedican mucho tiempo a ejercitarse, a comer saludable y a cuidar su cuerpo.  Muchos tienen un entrenador que los ayuda y los dirige hacia la perfección.  Cuando llega el día del torneo, juego o competencia, el deportista está preparado para hacer lo propio.

El evangelio de Marcos no inicia con la historia del nacimiento de Jesús.  Inicia con la anunciación de Su ministerio proclamada por Juan el Bautista.  Vemos el bautismo de Jesús y cómo fue tentado en el desierto.  Todo esto aconteció antes de que iniciara el ministerio de Jesús.

Jesús se preparó espiritualmente para lo que iba a enfrentar.  Siendo el Hijo de Dios, procuró estar en comunión con el Padre y hacer Su voluntad.  Fue tentado en el desierto, pero venció.  Tuvo una preparación adecuada.  Conocía lo que Dios esperaba de Él.

Jesús estaba convencido de que había llegado el momento para iniciar una obra especial.  El Reino de Dios se había acercado a la humanidad.

Jesús nos modeló un excelente ejemplo.  Para cumplir con excelencia y obediencia lo que el Señor espera de nosotros, tenemos que tener una preparación adecuada.  ¿Cómo podemos prepararnos para lo que Dios quiere hacer con nosotros y a través de nosotros?  Orando, orando y orando.  Leyendo Su Palabra y viviéndola mediante nuestras acciones.

Oración: Dios nuestro, queremos seguir el ejemplo de Jesús y prepararnos espiritualmente todos los días.  Queremos pasar más tiempo en oración y escudriñando Tu Palabra.  Ayúdanos a estar preparados y vencer la tentación.  Creemos que el reino de los cielos se ha acercado a nosotros y queremos obedecerte.  Oramos en el Nombre de Jesús.  Amén.


Que otros decidan

9 de abril de 2016

Mateo 27.15-44

Que otros decidan

«Respondiendo el gobernador, les dijo: —¿A cuál de los dos queréis que os suelte?  Y ellos dijeron:—A Barrabás.  Pilato les preguntó: —¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?  Todos le dijeron: —¡Sea crucificado!».  (Mateo 27.21-22)

 En los lugares de trabajo, en las familias y en la iglesia ocurren momentos en los cuales tenemos que tomar decisiones en grupo.  En esa dinámica encontramos personas que se imponen, personas que se oponen a todo, personas que hacen silencio, personas que repiten lo que otros dicen y personas que no asumen postura y prefieren que otros decidan.

Vemos en el relato bíblico que el gobernador le preguntó al pueblo cuál de los presos debía soltar: Barrabás o Jesús.  La gente escogió la libertad de Barrabás.  El gobernador volvió a preguntar «¿qué mal ha hecho Jesús?».  La multitud exigió su crucifixión.

En ocasiones, optamos por hacer silencio y no asumir posturas ante las situaciones que nos toca vivir como individuos, familia y comunidad.  Dejamos que otros decidan y nos quedamos de brazos cruzados, teniendo el potencial de hacer grandes cosas.

A nuestro alrededor hay mucho ruido que nos distrae y nos lleva a pensar que debemos optar por los Barrabás de la vida, que a la larga nos llevan a caminos de destrucción.  El mundo nos nubla el entendimiento y nos propone crucificar a Jesús mediante nuestros actos y desobediencia a Su Palabra.

Jesús nos llama a que decidamos por Él.  Cuando optamos por Jesús y permitimos Su entrada a nuestro corazón, vemos que nuestras propias vidas son libertadas y somos libres de aquello que nos ata.

Oración: Dios bueno, gracias por la bendición de conocerte.  Nos postramos ante Ti para decirte que anhelamos decidir por Cristo en todo momento.  Perdona las veces que hemos optado por escoger a los Barrabás de la vida y lo que no te pertenece.  No queremos que otras personas decidan lo que Tú esperas de nosotros.  Queremos asumir nuestra responsabilidad como cristianos y seguirte siempre.  En el Nombre de Jesús.  Amén.

 


La gran pregunta

22 de marzo de 2016:

Mateo 16.13-17.13

 

La gran pregunta

«Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mateo 16.15 - VRV)

 

En algún momento de la vida todos debemos enfrentarnos a esa pregunta de Jesús: «Y, vosotros, ¿quién decís que soy yo».  Se trata de decisión, de elección y tal vez confrontación.

Esto es así, porque el lugar escogido por Jesús para dirigir la pregunta a los discípulos es Cesárea de Filipos.  Ésta se reviste de especial importancia, debido a que ese lugar estaba invadido por templos paganos.  Se mencionan por lo menos catorce de estos templos.  La atmósfera exhalaba aliento a idolatría.  Y, no solo esto, cerca de ese lugar se encontraba una caverna profunda donde se decía que en había nacido «Pan» el dios de la naturaleza.  Había también un gran templo de mármol blanco construido a la divinidad del César.  De modo, que ahí está Jesús.  En medio de un escenario de fidelidades comprometidas con los dioses de la época, Él pregunta «quién dicen ustedes que soy yo».  El carpintero de Galilea, sin riquezas de este mundo, con doce hombres sencillos a Su lado y seguro de que la gente de la ortodoxia estaba tras Él, tocaba las conciencias motivándoles a que le identificaran.  Es como si Él les estuviera invitando a compararle contra el trasfondo de las religiones  y se decidieran en favor suyo.

Hoy posiblemente, tenemos igual o mayor número de corrientes religiosas.  Las personas están, en su mayoría, embebidos en el deseo de obtener, poseer riquezas, fama y poder.  Los ídolos de este mundo se levantan con fuerza y reclaman soberanía absoluta sobre las personas y sus vidas.  Nuevamente, contra ese trasfondo y en un escenario de marcado materialismo, Él vuelve a preguntar: «¿quién soy yo para ti?».  ¿Qué respondes?

Oración: Señor, cuando pienso en quién eres para mí, me emociono.  Eres la luz de mi vida, iluminando siempre mi caminar.  Has estado a mi lado en todo momento, te reconozco como mi Compañero.  Has enjugado mis lágrimas, convirtiéndote en mi Consolador.  ¡Cuánto enseñas a mi conciencia, Maestro Divino!  Anhelo el gran día cuando esté en Tu presencia y pueda abrazarme a ti, Salvador de mi alma.  Amén.

 

Autora: Rvda. Patria Rivera


Interrupciones oportunas

10 de marzo de 2016

Mateo 9.1-26

 Interrupciones oportunas

«—Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado».

«—Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme».

Mateo 9.22b, 24a

Cuando una persona interrumpe a otra, se corta la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo. Jesús se dirigía a la casa de Jairo para ver a su hija que estaba muriéndose. En el camino, una mujer anónima, enferma y rechazada propuso en su corazón acercarse a Jesús. «Con solo tocar su manto, seré salva» – pensó.

Lo que parecía ser una interrupción, terminó en una gloriosa experiencia para esta mujer y la hija de Jairo.

En ocasiones,  pensamos que interrumpimos al Señor con nuestra petición. Pensamos que Él debe estar muy ocupado bendiciendo a personas «importantes» o reconocidas. Miramos hacia el lado para comparar lo que el Señor está haciendo con los demás, y no nos percatamos de que el Señor se ha detenido para escucharnos y atender nuestra necesidad.

Lo que algunos pudieran catalogar como interrupción por parte de la mujer del flujo de sangre, Jesús lo vio como el momento oportuno para manifestar Su gloria. Jesús no favoreció a una mujer por encima de la otra, las bendijo a ambas. No llegó tarde, siempre estuvo. Su poder es tan inmenso, que aún en la distancia puede hacer el milagro.

Oración

Señor, te damos gracias porque podemos testificar que con solo tocar el borde de tu manto hemos encontrado sanidad integral para nuestra vida. Ayúdanos a mirarte a Ti en todo tiempo. Queremos percatarnos de lo que estás haciendo en nosotros y a través de nosotros. En el nombre de Jesús. Amén.

Autora: Rvda. Geritza Olivella