En mi debilidad sea hecha Tú voluntad

6 de julio de 2017

2 Samuel 3.6-5.25

«También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel? Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad». 2 Samuel 3.38-39 (RVR1960)

 

Abner dijo a David: «Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel». A lo que David respondió: «Bien; haré pacto contigo». El acuerdo de intención y palabra se vio malogrado por la acción de venganza de Joab. 

La muerte de Abner de mano de Joab quebrantó el alma de David y fue tan evidente su dolor a los ojos de su pueblo, que estos le persuadieron sin éxito, a que probara alimento antes de que finalizara el día. 

Entre las expresiones de dolor que hizo David, hubo una que puntualiza su impotencia ante lo acontecido: «yo soy débil hoy, aunque ungido rey». El rey, el ungido de Jehová, capacitado por Dios para la encomienda de dar dirección a su pueblo, se haya débil y entristecido. 

En ocasiones los imprevistos y eventos fuera de nuestro alcance, hacen evidente nuestra debilidad. Aun cuando estemos inmersos en la tarea encomendada por Dios a nuestra vida, nos sentimos como David, ahogados por la impotencia. Pero cuidado con tratar de hacernos fuerte en nuestra propia fuerza para pagar con nuestra voluntad. Mejor esperemos que sea haga Su voluntad y que «Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad».

Oración

Señor, desde la encarnación y con dolor profundo hiciste oración al Padre: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú». Te pedimos que así sea en el límite de nuestra debilidad. En el nombre de Aquel que es Camino, Verdad y Vida. Jesucristo el Señor. Amén. 


Tu Palabra nos da Vida

1 de julio de 2016 

San Juan 6.60-71

El Espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha.  Las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. (Jn 6.41)

Cuando Jesús habló de sí mismo, de su “carne como verdadera comida y su sangre como verdadera bebida” (Jn 6.51-54), aludía a la simbología de la cena pascual y no precisamente a comer literalmente su carne y a beber su sangre.  Comer y beber, carne y sangre, es integrar nuestro ser al ser de Jesucristo.  De eso es de lo que se trata, de tener una relación profunda e íntima con Jesucristo, que él viva en nosotros y nosotros en él.

Así que la carne y la sangre se espiritualizan, como las palabras que entran a nuestro sistema nervioso central para convertirse en ideas, deseos, anhelos, en espíritu y vida.  Así son las palabras de Jesús, entran por nuestros oídos, nos inquietan, nos remueven las aguas dormidas y generan espíritu y vida abundante.

Y esa vida de la palabra de Cristo nos eterniza, nos arranca del tedio de la rutina repetitiva, nos hace trascender la realidad de nuestro ambiente corrompido para introducirnos a otros niveles de realidad, allí donde se respira paz y esperanza, valor y convicción, amor y ternura.

Oración

Señor, danos siempre ese pan y esa agua de vida que hay en Ti, para no tener más hambre y más sed, porque Tú has cancelado todas nuestras insatisfacciones con Tu presencia, Tu verdad y Tu amor.  En el nombre de Jesús oramos.  Amén.

Autor: Luis F. del Pilar


Poco a poco

23 de abril 2016

Marcos 8.11-9.1

Poco a poco

 «Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos y el hombre miró con atención y quedó sano. Ya todo lo veía claramente.»  Marcos 8.25 (DHH)

Cuando trabajaba como propagandista médico, tenía que esperar, cuando visitaba el Hospital de Veteranos, para lograr un estacionamiento. Con la presión de tiempo para cumplir con un número de visitas diariamente, me enfrentaba a la lentitud, según mi parámetro, de los pacientes que se montaban en sus autos, tardaban en salir y dejar el espacio que yo quería utilizar. Tenía que recordar constantemente que estos pacientes tienen limitaciones de todo tipo, que hacen que les tome más tiempo realizar algunas tareas.

Vivimos en el mundo de la prisa. El mercadeo de la tecnología está montado en la velocidad de los procesos de computadoras, celulares, televisores y las líneas de servicio expreso en establecimientos comerciales.

El ciego de la historia recibió la vista paulatinamente. Jesús lo tocó, usó saliva (usada en la antigüedad para aliviar dolores y quemaduras) para mojarle los ojos. Lo tocó una segunda vez para que viera con claridad, como tenía que ser.

Queremos que todo se nos dé al instante. Que Dios nos conteste de inmediato, que seamos sanados tan pronto oramos. Pero, no siempre es así. El salmista nos dice que, pacientemente, esperó en el Señor.

Los mismos discípulos de Jesús fueron comprendiendo quién era aquel, paulatinamente. No ocurrió de inmediato. El crecimiento de la vida cristiana no se da en el formato de la autopista. Se da en el formato de la carretera rural, de velocidad reducida y de curvas.

¿Tienes que bajar la velocidad en algún aspecto de tu vida?

Oración: Ayúdame Señor a no vivir en la carrera desbocada de esta vida presente y a ejercer la paciencia, fruto del Espíritu.  Amén.

 


Profeta verdadero

12 de abril de 2016

Marcos 1.21-45

Profeta verdadero

«Y se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas».  (Marcos 1.22)

He escuchado a muchas personas decir que no creen en el evangelio, ni en Dios, ni en la Biblia.  Al dialogar con ellos, me han expresado que se sienten defraudados y decepcionados por la iglesia, especialmente por líderes religiosos que han fallado.

Es muy triste que personas usen el Nombre de Dios para hacer daño, lastimar o timar a otros.  Esas personas no son reflejo de las enseñanzas de Jesús.  Ese mensaje no es congruente con lo que establece la Palabra de Dios.

Mientras Jesús ejercía Su ministerio, muchos se admiraban porque reconocían en Él algo diferente.  Veían que Jesús tenía autoridad para hablar y enseñar.  Jesús era el verdadero profeta.  Sus obras y Su testimonio así lo evidenciaron.

La Palabra del Señor nos invita a que creamos en Él.  No permitamos que el testimonio de falsos profetas opaquen el testimonio puro, justo e intachable de nuestro Señor Jesús.  Procuremos ser seguidores e imitadores de Jesús.  Que a pesar de nuestras faltas y debilidades humanas, la gente que nos rodea pueda ver a Jesús.  Siempre tengamos en perspectiva que somos los seguidores de quien tiene toda autoridad, Jesús.

Oración: Amado Dios, cada día nos asombran Tus enseñanzas.  Reconocemos que de Ti proviene toda dádiva y no hay quien pueda compararse contigo.  Ayúdanos a verte y que otros puedan verte a Ti, a pesar de nuestros errores humanos.  Damos gracias en el Nombre de Jesús.  Amén.


Preparación adecuada

11 de abril de 2016

Marcos 1.1-20

Preparación adecuada

«El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado».  Marcos 1.15a

 Los atletas y deportistas se preparan para las competencias.  Dedican mucho tiempo a ejercitarse, a comer saludable y a cuidar su cuerpo.  Muchos tienen un entrenador que los ayuda y los dirige hacia la perfección.  Cuando llega el día del torneo, juego o competencia, el deportista está preparado para hacer lo propio.

El evangelio de Marcos no inicia con la historia del nacimiento de Jesús.  Inicia con la anunciación de Su ministerio proclamada por Juan el Bautista.  Vemos el bautismo de Jesús y cómo fue tentado en el desierto.  Todo esto aconteció antes de que iniciara el ministerio de Jesús.

Jesús se preparó espiritualmente para lo que iba a enfrentar.  Siendo el Hijo de Dios, procuró estar en comunión con el Padre y hacer Su voluntad.  Fue tentado en el desierto, pero venció.  Tuvo una preparación adecuada.  Conocía lo que Dios esperaba de Él.

Jesús estaba convencido de que había llegado el momento para iniciar una obra especial.  El Reino de Dios se había acercado a la humanidad.

Jesús nos modeló un excelente ejemplo.  Para cumplir con excelencia y obediencia lo que el Señor espera de nosotros, tenemos que tener una preparación adecuada.  ¿Cómo podemos prepararnos para lo que Dios quiere hacer con nosotros y a través de nosotros?  Orando, orando y orando.  Leyendo Su Palabra y viviéndola mediante nuestras acciones.

Oración: Dios nuestro, queremos seguir el ejemplo de Jesús y prepararnos espiritualmente todos los días.  Queremos pasar más tiempo en oración y escudriñando Tu Palabra.  Ayúdanos a estar preparados y vencer la tentación.  Creemos que el reino de los cielos se ha acercado a nosotros y queremos obedecerte.  Oramos en el Nombre de Jesús.  Amén.


Velad con diligencia

3 de abril de 2016

San Mateo 25.1-13

«Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.» (Mt 25.13)

En el Reino de Dios, la negligencia en el cumplimiento de nuestros deberes cristianos conlleva graves consecuencias, inclusive ser borrados nuestros nombres del libro de la vida.  El llamado divino es a ser proactivos y promotores del regreso del Señor para instaurar, de una vez y por siempre Su reino de justicia y de verdad, de amor y fraternidad, de rectitud y decencia.  Basta ya de injusticias, mentiras, desamor, odios, indecencias y de cristianos conformados al mundo impío, de cristianos viviendo dobles vidas, negligentes y descuidados.

Las vírgenes prudentes y diligentes de la parábola, después de la larga espera, entraron con el novio a la fiesta de bodas.  A las insensatas y negligentes se les hizo muy tarde.  Cuando quisieron entrar al gran salón de la fiesta, el mismo novio les dijo: «No os conozco».  Quedaron excluidas por su negligencia.

Así que, con humildad y reverencia, con temor y temblor, sigamos el consejo del Señor, oremos y velemos con tesón y firmeza, para que no seamos hallados desapercibidos y excluidos del banquete celestial.

Oración: Señor, yo quiero ser diligente, cumpliendo mis deberes cristianos, velando y orando, trabajando por tu reino que ha de venir.  No importa los sufrimientos por los que sea necesario pasar yo quiero perseverar fiel a Ti y a Tu palabra hasta el fin.  Aumenta mis fuerzas para jamás caer en negligencia.  Por Cristo.  Amén.