Mensaje del Pastor General ante aviso de huracán

Muy amados en el Señor,

Que la gracia y la bendición de nuestro Señor y Salvador Jesucristo sea con todos y cada uno de ustedes.

El que caminó sobre las aguas atormentadas en el Mar de Galilea y que calmó sus vientos tormentosos, hoy quiere reposar en nuestros corazones y calmar nuestra ansiedad.  Es el mismo que le dio a Raúl Burgos una nueva canción cuando Hugo se llevó el techo de su casa.  Fue ante esos vientos que Dios le inspiró a cantar “Tu eres mi sustento, a mi vida da aliento”.  Creo que Dios nos ayudará a pasar la tormenta y cuando esta termine, nos invitará a Amar como Cristo y a Servir en Espíritu y en Verdad.

Ante el aviso de huracán categoría 5 hacemos un llamado a nuestra amada Iglesia y a todo Puerto Rico a mantener la calma, a orar y a hacer los preparativos pertinente en las horas que restan antes de que llegue el evento atmosférico.

Debemos ser sensatos y actuar planificadamente. Compartimos con nuestro Cuerpo Ministerial un Plan de Contingencia para Eventos Atmosféricos que pueden acceder aquí , sabemos que puede ser de utilidad para su plan familiar y así pueda asegurarse que está tomando todas las debidas precauciones. Es importante que pueda prepararse con tiempo.

Nuestro llamado como creyentes es a mantener la calma y a convertirnos en pacificadores. A continuación comparto algunos consejos que con mucho amor el grupo de Comunicaciones ha preparado y que nos ayudarán en la preparación para este evento:

  • Mantenga la calma y prepárese. El Señor es nuestro Pastor nada nos faltará, en vez de alimentar los pensamiento que le traen ansiedad, ore y tome acción para estar preparado. De necesitar ayuda hágalo saber a sus familiares, vecinos y/o iglesia local.
  • Busque refugio. Si vive en lugares inundables o estructuras débiles busque refugio o acepte la ayuda de familiares o hermanos de la iglesia. Es muy importante, tomar estas decisiones antes de comenzar a sentir los efectos del huracán. Acceda  el mapa de refugios en Puerto Rico o notifique a su iglesia local de necesitar ayuda.
  • Ayude a otros. Acérquese a sus vecinos de edad avanzada, enfermos, viudas y verifique si tienen alguna necesidad de alimento, tormenteras, entre otros. De ser necesario, cree una brigada utilizando los servicios a la comunidad de su iglesia local o notifique a las autoridades gubernamentales si lo cree conveniente. Para números de emergencia haga click aquí.
  • Ore sin cesar. En vez de alimentar la incertidumbre, es tiempo de orar y poner nuestra esperanza en el Señor para que Dios cuide a Puerto Rico y todas las Islas vecinas que también están siendo amenazadas por este evento. Acceda nuestro altar familiar y junto a su familia separe un tiempo de oración en el cual le invito a que unja su hogar y a los suyos, como símbolo de que somos del Señor y nuestra confianza está puesta en Él.

Muchas de nuestras iglesias ya han puesto sus planes de contingencia en vigor, para más información comuníquese con su iglesia local. Desde el nivel central, estaremos alertas ante la emergencia y como de costumbre estaremos coordinando nuestros esfuerzos de forma centralizada a través de nuestras 106 congregaciones y nuestras 4 misiones.

Por años hemos cantado el hermoso corito que dice: Puedes tener paz en la tormenta.  Es hora de cantarlo con todo el corazón.  Es hora de alabar a Dios y de glorificarle.  Con todo nuestro corazón creo que la paz de Dios se hará grande en nuestras vidas. Mientras le invocamos, debemos interceder los unos por los otros.  Debemos pedir por la paz y  la misericordia de nuestro Señor.  Tenga el Señor misericordia de cada uno de nosotros, de Puerto Rico y de las islas hermanas amenazadas por el huracán.  Y mientras unidos oramos los unos por los otros en familia, que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde nuestras mentes y nuestros corazones en Cristo Jesús.

Rev. Miguel A. Morales Castro