La llegada del Mesías anuncia un Reino de Paz

8 de diciembre de 2017

Isaías 11-14

«Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.»  Isaías‬ 11.8-9‬ (RVR1960)‬‬‬‬‬‬

 

Vivimos un tiempo de tanta violencia que las acciones de pecado e injusticia que provocan la criminalidad toman la vida de personas inocentes.  Tampoco los que servimos al Señor estamos exentos del impacto de los actos de violencia.  En el mes de octubre de 2017, el municipio de Bayamón fue sacudido por una ola de actos violentos que arrebataron en forma no puntual la vida de creyentes en Jesucristo.  Esas acciones llenaron de sufrimiento los hogares de sus familiares, amigos y hermanos en la fe.  No obstante, esta Palabra constituye una profecía donde Dios anuncia la transformación de una realidad dura y violenta a la que estaba sometido su pueblo en una de justicia y Paz.  Un cambio radical sería provocado con la llegada del Mesías.  Esa experiencia reconciliará lo irreconciliable y permitirá la convivencia del ser humano y su entorno en armonía y paz.  Usa la metáfora del niño lactante que juega sobre la cueva de la cobra y el recién nacido que mete la mano en la cueva de la víbora sin que ninguno se haga daño.  Con ella explica el alcance de la paz relacional que traerá el reinado del Mesías.  Pienso que esa promesa es esperanza para Puerto Rico en nuestro tiempo.  Esperamos confiados la acción de Dios en Jesucristo para que Su Espíritu cubra toda la tierra y llene a cada ser humano y criatura creada, del conocimiento divino de manera que vivamos en paz.  Tenemos que colaborar sembrando los valores de la paz, la justicia y el amor para contribuir a lograr la sana convivencia.

Oración

Señor, que Tu Espíritu se manifieste en la humanidad completa con conocimiento y reverencia a Dios.  Que podamos vivir en Tu paz y trabajar para que sea una realidad en cada corazón sobre la faz de la Tierra.  Amén.