¡Cree y verás!

7 de enero de 2017

Hebreos 11.1-14

 

«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve».

Hebreos 11.1 (RVR).

¿Qué cosas vienen a su mente cuando reflexiona en la palabra «fe»? Aunque parezca extraño, yo pienso en mi niñez. Los niños y niñas viven por fe. Ellos y ellas crecen deseando ser bomberos, policías, médicos, maestros… y hasta creen poder volar y salvar el planeta como piensan lo hacen los superhéroes. En la Navidad o en sus cumpleaños, basta con ver sus ojos brillar, porque esperan con gran certeza que recibirán un regalo. Aun los que viven en condiciones precarias esperan con fe que un milagro suceda. Cuando dejamos de ser como niños dejamos de creer que todo es posible.

La fe no es un sentimiento ni una ilusión ni optimismo. Fe es descansar y confiar en Dios. La fe implica el tomar la decisión de creer en Dios y en lo que Él ha dicho en su palabra, sin importar la situación que estemos enfrentando.

La fe en Dios no se limita a posibilidades humanas, sino que invade el ámbito de lo imposible. La fe me conecta con Dios porque esta dice: yo estoy aquí con mi necesidad, pero aquí está Dios con su poder. Debemos demostrar nuestra fe y Dios mostrará su poder. No es suficiente decir que tenemos fe. Esta debe manifestarse en acciones visibles y concretas.

En este nuevo año debemos creer que Dios nos toma de la mano para emprender nuevos caminos. La invitación es a creer, a lanzarnos hacia nuevos horizontes atraídos de tal manera por Cristo, que nos sintamos capaces de alcanzar grandes cosas porque sabemos Quién es el que nos envía y acompaña.

Debemos caminar a paso firme hacia nuevos horizontes confiados en la fidelidad de Dios. Debemos avanzar con pasos de fe amando como Cristo, sirviendo como Cristo, con corazones agradecidos marcados por su presencia. Esta es la fe que nos asegura el triunfo.

Debemos aprender a creer sin ver. Es fácil primero ver y después creer. Por eso escuchamos comúnmente la frase “ver para creer”. Pero el texto nos reta a cambiar nuestro pensamiento. Quien tiene la mente de Cristo cree sin ver. Desafíe su forma de pensar. El Señor nos dice “cree y verás”.

 

ORACIÓN

Dios omnipotente, en Ti está centrada nuestra fe. Ayúdanos a creer sin ver. Deseamos que la fe que afirmamos se manifieste en un testimonio vivo de servicio en tu obra. Nos rehusamos a vivir con una fe muerta o débil. Por favor, guíanos para que al ser probada nuestra fe, podamos salir aprobados. Así nos ayude Dios.