Altar Familiar: Semana 10 de nero de 2021

ALTAR FAMILIAR
Pastora Julissa Ossorio Bermúdez

Cantemos
Estamos reunidos aquí Señor

//Estamos reunidos aquí, Señor, porque hemos conocido tu amor.
Y traemos en nuestros labios un nuevo cántico de loor
pues tu gloria ha llenado este lugar.//
// pues tu gloria ha llenado este lugar.//

Lectura bíblica: Salmo 108.1-5 (DHH)

Mi corazón está dispuesto, Dios mío, ¡dispuesto a cantarte himnos!
Despierta, alma mía; despierten, arpa y salterio;
¡despertaré al nuevo día! Te alabaré con himnos, Señor,
en medio de pueblos y naciones. Pues tu amor es más grande que los cielos.
¡Tu lealtad alcanza al cielo azul! ¡Dios mío, tú estás por encima del cielo;
tu gloria llena toda la tierra!

Oración de gratitud por la presencia de Dios en nuestra vida, la de nuestra familia, la de nuestra familia de la fe, y su presencia en nuestra isla

Cantemos
Todas las promesas del Señor Jesús (HCB 252)

1. Todas las promesas del Señor Jesús
son apoyo poderoso de mi fe;
mientras luche aquí buscando yo su luz,
siempre en sus promesas confiaré.

(coro)
Grandes, fieles,
las promesas que el Señor Jesús ha dado.
Grandes, fieles;
en ellas para siempre confiaré.

2. Todas sus promesas para el pueblo fiel,
el Señor, en sus bondades, cumplirá.
Y confiado todos para siempre en Él
paz eterna en su alma gozarán. (coro)

3. Todas las promesas del Señor serán
gozo y fuerza en nuestra vida terrenal;
ellas en la dura lid nos sostendrán
y triunfar podremos sobre el mal. (coro)

Momentos de confesión
Lectura bíblica Salmo 32.1-5 (PDT)

Qué afortunados son aquellos rebeldes a quienes Dios les perdona sus pecados.
2 Qué afortunados son los que el Señor considera inocentes porque no mintieron en cuanto a sus pecados. 3 Todos los días que seguía orando, sin confesar mis pecados,
me debilitaba cada vez más. 4 Dios mío, tú hacías mi vida cada día más difícil.
Llegué a ser como tierra que se seca en verano. 5 Entonces, decidí confesarte todos mis pecados; no escondí ninguna de mis culpas.
Decidí confesarte mis errores, Señor, y tú perdonaste todas mis culpas.

Meditemos en silencio sobre la porción bíblica que acabamos de leer. Luego de algunos minutos, hagamos oración de confesión con este cántico

El poder de tu amor

Vengo a ti Señor, cámbiame, renuévame
por la gracia que encontré en ti.
Ahora sé que las debilidades que hay en mí
desvanecerán, por el poder de tu amor.

(coro)
Cúbreme, con tu amor rodéame.
Tómame, cerca quiero estar.
Y al esperar, nuevas fuerzas yo tendré
Y me levantaré, como las águilas
por el poder de tu amor.

Yo te quiero ver, cara a cara, ¡oh!, Señor
y conocer así más de ti, en mí.
Prepárame señor
para hacer tu voluntad
Viviendo cada día por el poder de tu amor. (coro)

//Y me levantaré, como las águilas
por el poder de tu amor.//

Lectura bíblica - Leer el Salmo 95

Reflexión – Rendidos/as en adoración en el nuevo año
Para finales del Siglo 19, se encontraba un joven estadounidense llamado Judson Van DeVenter, en una encrucijada profesional/vocacional. Uno de los caminos era dedicarse a trabajar como profesor y supervisor de arte en las escuelas públicas de Pennsylvania, un trabajo para el cual se encontraba muy capacitado. Otro de los caminos era dedicarse a tiempo completo a ser evangelista, particularmente, a través de la música. Después de 5 años en esta encrucijada, tomó una decisión y se dedicó por completo a ser evangelista. Esta decisión y experiencia de vida le llevó a descubrir nuevos talentos; entre ellos, el escribir himnos. Así nació Yo me rindo a Él o Yo me rindo a ti.
Todo a Cristo yo me rindo,
con el fin de serle fiel.
Para siempre quiero amarle,
y agradarle sólo a El.

Coro
//Yo me rindo a El.//
Todo a Cristo yo me entrego,
quiero serle fiel.

Declaraciones como estas me parecen muy interesantes porque, en general, a los seres humanos no nos gusta perder el control de las cosas. Expresiones como "me pongo en tus manos" o “me rindo a ti” ciertamente, pueden ser un grito de auxilio, desesperanza y resignación. Sin embargo, también pueden ser una declaración de absoluta confianza. El salmo 95.6 nos dice
Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

Este salmo es uno de los textos más gozosos de todo el salterio. Celebra el privilegio de ser pueblo de Dios. Jehová era el Dios de Israel; el pueblo entonces eran ovejas de su mano. Gozándose en esta realidad de pertenecer a Dios, el salmista exhortaba a este pueblo, a como comunidad, celebrar, regocijarse y alabar a Dios. Nada era más importante para la comprensión de la adoración que esto: venir al Señor, no porque a ellos se les ocurrió hacerlo, o porque necesitaran hacerlo, o incluso porque les gustara hacerlo. Venir al Señor partía del hecho de que Yahweh se acercó a ellos primero. La invitación que este salmo le hacía al pueblo era entonces para que adoraran a Dios como respuesta a lo que Dios ya había hecho. Este versículo 6 del salmo, indica un elemento importante en la adoración que este pueblo debía ofrecerle a Dios: el silencio, estar callado, humillarse. Y esa actitud de humillación delante de Dios era para renovarse, tanto a nivel personal como a nivel colectivo. Este salmista entendía que solamente completamente humillados se puede escuchar la voz de Dios.
Sin embargo, según el salmo continúa, la tónica cambia, y el salmista avisa de la posibilidad de quedarnos excluidos del pueblo de Dios y no entrar en su reposo cuando no escuchamos su voz. Es como si el salmista dijera que, en medio de nuestro regocijo y fiesta como pueblo de Dios, no debemos presumir de nuestra posición de tal manera que acabemos desatendiendo la voz de Dios, porque en tal caso podemos acabar demostrando, por nuestra desobediencia, que en realidad no pertenecemos a su pueblo. Dicho de otra manera: es posible empezar a participar en actividades de una iglesia, adquirir y dominar todo el lenguaje de los cultos, cantar con entusiasmo los himnos y hacer oraciones, conocer el gozo que trae la comunión con los hermanos, cumplir con todas las normas de la iglesia y aún así no pertenecer al pueblo de Dios. Porque, si bien es cierto que ser pueblo de Dios es motivo de celebración y alabanza, también es motivo de atención y reflexión. Pertenecer al pueblo de Dios trae grandes privilegios, pero también conlleva grandes responsabilidades. Implica alabanza y adoración y sobre todo, implica obediencia a su voz. Implica confiar en que si Dios ya ha hecho, seguirá haciendo, aunque las circunstancias que vivimos no parezcan; implica voluntariamente renunciar a todas aquellas actitudes que puedan asentarse en nuestros corazones y que nos alejen de la voluntad de Dios.
Un corazón rendido a los pies de Jesús… es un corazón que reconoce que la manera en que queremos hacer las cosas muy probablemente NO es la mejor. Un corazón rendido a los pies de Jesús, voluntariamente le entrega el control absoluto de su vida al Dios que ha hecho, al Dios que hace y al Dios que hará. Como todo, esto es más fácil decirlo que hacerlo. ¿De verdad vivimos rendidos a los pies de Cristo? ¿Y si mañana recibiéramos la noticia de que nos quedamos sin trabajo, fue que se le escapó esa a Dios y necesitamos tomar el control? ¿O si mañana recibimos una llamada de un médico con una mala noticia, fue que se le escapó esa a Dios y necesitamos actuar rápidamente? ¿Podremos orar y actuar como Jesús diciendo “no mi voluntad, sino la tuya”, “lo dejo en tus manos”?
Decir que vivimos rendidos en adoración a Dios va mucho más allá de cantar, orar o leer la palabra de Dios. Como ya hemos dicho muchas veces: la adoración es un estilo de vida. Pero es precisamente por eso; porque vivir rendidos y rendidas, con un corazón postrado a Sus pies para así poder escuchar su voz, tiene que resultar en transformación y en hacernos esclavos de Su justicia y misión.

Dinámica - A continuación, algunas preguntas que pueden servir de reflexión a la luz de lo que hemos discutido. Permita que cada miembro de la familia pueda responder a alguna de estas preguntas en cada categoría.

Vida
• ¿Hay algún "compartimiento" de mi vida en el cual me reservo el derecho de ejercer el control en vez de dárselo a Dios?
• ¿Hay alguna parte de mi que frena el obrar de Dios en mi vida?

Tiempo
• ¿Aparto tiempo cada día para cultivar mi relación íntima con Dios?
• ¿Estoy malgastando el tiempo en conversaciones sin sentido, inútiles o que desacreditan a mi prójimo?

Cuerpo
• De verdad, ¿Estoy dándole mi cuerpo a Dios, para ser instrumentos de justicia?
• ¿Utilizo mi cuerpo para expresar la bondad y el amor de Cristo a los demás (por ejemplo, usando mis manos para servir, mis brazos para abrazar, mis oídos para escuchar, mi boca para hablar de la grandeza y bondades de Dios…)?

Posesiones
• ¿Doy generosamente, con alegría a quien esté en necesidad?
• ¿Habrá algo que no necesariamente estoy dispuesto a desprenderme, si Dios me lo pidiera?

Pensamientos y emociones
• ¿Estoy permitiendo que Cristo reine y gobierne sobre mis emociones y mis respuestas?
• ¿Me enojo y me dejo provocar con facilidad?

Mis relaciones
• ¿Mis relaciones terrenales reflejan el amor de Dios?
• ¿Amo a mi prójimo como a mi mismo/a?

Oremos
Señor, reconocemos que todo lo que somos, todo lo que tenemos, todo lo que hayamos alcanzado, todo lo que somos capaces de hacer, es porque tú, en tu amor eterno por nosotros y nosotras, así lo has querido. Gracias por acercarte al ser humano. Gracias por todas tus muestras de amor, misericordia, provisión y gracia que, diariamente, nos das. Por eso, queremos vivir en adoración a ti; queremos ser dignos y dignas de ser tus manos y pies en este mundo; queremos tener oídos y ojos dirigidos solo a ti y que todo lo que hagamos sea digno de tu nombre. Perdónanos por las veces en que, aunque decimos que te adoramos con todo, nuestras acciones, pensamientos, palabras, relaciones realmente no muestran verdadera adoración a ti. Reconocemos que no hay mejor manera de vivir que no sea rendidos y rendidas a tus pies. Ayúdanos a vivir verdaderamente rendidos y rendidas en adoración a ti. No sabemos lo que deparará este nuevo año, pero estando a tus pies en todo tiempo, recordaremos que tus promesas son grandes y fieles y que tu voluntad siempre será perfecta.
En Cristo Jesús, ¡Amén!

Cantemos
No hay lugar más alto

//A tus pies arde mi corazón.
A tus pies entrego lo que soy.
Es el lugar de mi seguridad
donde nadie me puede señalar.
Me perdonaste, me acercaste a tu presencia.
Me levantaste, hoy me postro a adorarte.
(coro)
No hay lugar más alto, más grande //que estar a tus pies.//
No hay lugar más alto, más grande //que estar a tus pies.// //

//Y aquí permaneceré
postrado a tus pies
Y aquí permaneceré
A los pies de Cristo.// (coro)


Altar Familiar: Semana 20 de diciembre de 2020

21 de diciembre de 2020
Por: Rvda. Iris Idalia Lluveras García
Pastora Jubilada

Jesús: El Amor Envuelto en Pañales

• Llamado a la adoración: Salmo 95.1-6

Vengan, cantemos al Señor con alegría;
cantemos a nuestros protector y Salvador.

Entremos a su presencia con gratitud,
y cantemos himnos en su honor.

Porque el Señor es Dios grande,
el gran Rey de todos los dioses.

Él tiene en su mano las regiones más
profundas de la tierra;
suyas son las más altas montañas.

El mar le pertenece, pues él lo formó
¡con sus propias manos formó la tierra seca!

Vengan, adoremos de rodillas;
arrodillémonos delante del Señor
pues él nos hizo.

• Himno: Tú dejaste tu trono

Tú dejaste tu trono y corona por mí
al venir a Belén a nacer
más a ti no fue dado
el entrar al mesón
y en pesebre te hicieron nacer.

Coro:
Ven a mi corazón
¡Oh Cristo, ven!
Pues en él hay lugar para ti;
Ven a mi corazón, ¡Oh Cristo ven,
pues en él hay lugar para ti.
Alabanzas celestes los ángeles dan,
en que rinden al verbo loor
mas humilde viniste a la tierra, Señor
a dar vida al más vil pecador.

Siempre pueden las zorras
sus cuevas tener
y las aves sus nidos tener
mas el Hijo del hombre
no tuvo un lugar
en el cual reclinara su sien.

Tú viniste, Señor
con tu gran bendición
para dar libertad y salud
más con odio y desprecio
te hicieron morir
aunque vieron tu amor y virtud.

Alabanzas sublimes
los cielos darán
cuando vengas glorioso de allí
y tu voz entre nubes dirá
ven a mí, que hay lugar
junto a mí para ti.

• Oración de Acción de Gracias

• Lectura bíblica: Lucas 2.1-14
Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Los ángeles y los pastores
Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
!!Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

• Cántico de Afirmación

“Al Mundo Paz. Nació Jesús”

Al mundo paz. Nació Jesús,
nació ya nuestro Rey.
El corazón ya tiene luz,
y paz su santa grey, y paz su santa grey,
y paz, y paz, su santa grey.

Al mundo Paz el Salvador,
en tierra reinará.
Ya es feliz el pecador,
Jesús perdón le da, Jesús perdón le da,
Jesús, Jesús, perdón le da.

Al mundo Él gobernará,
con gracia y con poder.
A las naciones mostrará,
su amor y su poder, su amor y su poder,
su amor, su amor y su poder.

• Momentos de Confesión

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada y cubierto su pecado”
(Salmo 32.1)

• Reflexión:
Navidad
Revelación de Amor
Promesa de Paz
Anuncio de Esperanza y Buena Voluntad

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad con los hombres!” Lucas 2.14

La Navidad nos invita a celebrar el eterno y obstinado amor de Dios revelado en Cristo Jesús. En la certeza de ese amor encontramos un mensaje profundo y poderosos que nos invita a la paz y a la buena voluntad entre los seres humanos.

En este tiempo tan difícil que nos ha tocado vivir recordemos las palabras de Jesús: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 12.27). La paz otorgada por Jesús se constituye en la alternativa para vivir con certeza cuando la incertidumbre impera, vivir en amor cuando la violencia se impone, optar por la justicia cuando reina la inequidad, vivir con esperanza cuando las crisis azotan la vida y, caminar la senda del servicio, el compromiso y la dedicación cuando se tambalean los cimientos de la solidaridad y el compañerismo.

Amados y amadas, las situaciones difíciles están, los momentos en donde nuestra fe está siendo atacada están, las enfermedades nos tocan, la guerra nos trastoca, nuestras familias se estremecen por el impacto de las experiencias dolorosas. ¿Qué haremos?

La paz que Jesús otorga brinda libertad para tomar decisiones con responsabilidad, sabiduría, para realizar acercamientos adecuados, orden en los pensamientos, tolerancia, bondad, sensibilidad y un corazón abierto al amor y el perdón.

Esa paz nos permite trascender las situaciones, mantener la fidelidad al Señor y a sus preceptos. Nos permite amar y sobrepasar la maldad, nos permite guardar la fe y forjar la esperanza. Por tanto, ahí nos vemos, Jesús, en el camino. En ese camino que nos hermana, que nos impulsa a asistir a las personas que tienen el corazón roto y las alas de la esperanza tronchadas.

Un encuentro que hace posible anhelar la santidad (Hebreos 12.14), la consagración, la dependencia, la fidelidad a los preceptos bíblicos, entendiendo que hemos sido llamados y llamadas a novedad de vida, a no conformarnos a este siglo, sino transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para comprobar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom.12.2)

Es momento para renovar nuestro compromiso con Cristo Jesús, Señor de la Iglesia. Es momento para renovar nuestro compromiso con nuestro pueblo y construir con nuestro amor y esfuerzo la bendita expresión de la paz. Unamos nuestras voces para exclamar ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad con los seres humanos!

• Oración de Intercesión: cada miembro de la red familiar tendrá la oportunidad de elevar una de estas oraciones de intercesión.

o Por las naciones ante el desafío que enfrentamos ante el Covid-19.
o Por las personas con diversas enfermedades y situaciones de crisis.
o Por todos los funcionarios que laboran en áreas de alto riesgo de contagio.
o Por fortaleza y paz en las personas que han perdido seres amados.
o Que las personas y naciones lleguen al conocimiento de Cristo Jesús: “Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor”. Salmo 33.12.

• Dinámica: Lectura el testimonio del dulcero

Cada miembro de la familia compartirá una expresión, una forma en la que puede compartir la buena nueva. Puede obsequiar un bastón a cada miembro de la familia.

Anunciando la Navidad
“El testimonio del Dulcero”

¿Cómo anunciar el nacimiento por medio de un dulce?
Hace muchos años este dulcero tuvo una gran idea, quería enseñarle al mundo que Cristo nació entre nosotros.
Vivió y murió para salvarnos a todos nosotros, así que, a través del color y la forma del
dulce podía relatarnos la historia de Jesús desde la navidad hasta la pascua de resurrección creó un dulce en forma de bastón.

Los colores: las líneas blancas del bastón significan que Jesús fue sin pecado y puro. Las tres líneas rojas finas representan el castigo que Jesús soportó antes de morir, la línea roja ancha representa la sangre de Jesús derramada en la cruz.

La forma: el dulce tiene la forma de un cayado que nos recuerda, que Jesús es el buen pastor. Si inviertes el bastón, se convierte en la primera letra del nombre de Jesús.

Podemos aprender mucho del dulcero quien demostró por medio de su arte, que podemos compartir la historia admirable de Jesús nuestro Salvador. Al mirar este bastón de dulce, recuerda compartir la historia de aquel que dio su vida por ti.

• Momentos de consagración:
Señor, ofrendamos tiempo, energías y capacidades para que en tus manos sean multiplicados.

• Oración de cierre

• Bendición sacerdotal – Números 6.24.6

“Que el Señor te bendiga y te proteja,
que el Señor te mire con agrado
y te muestre su bondad;
que el Señor te mire con amor
y te conceda la paz.”


Altar Familiar: 15 de noviembre de 2020

Rvda. Maritza Rosas Hernández

Ministerio Reconocido

EDIFAM (Ministerio de Educación Integral para la familia)

La bondad y fidelidad de Dios

Adorando juntos (Salmo 100.1, 5)

¡Canten alegres al SEÑOR, habitantes de toda la tierra!... porque el SEÑOR es bueno. Para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones.

Cantamos 

Tu fidelidad es grande, tu fidelidad incomparable es, 

nadie como tú, bendito Dios, grande es tu fidelidad.

Juntos damos gracias 

Señor y Dios nuestro, te damos gracias por el cuidado amoroso, acompañamiento constante y tu provisión en medio de los tiempos difíciles que nos han tocado vivir.  Afirmamos desde la fe que tu bondad y fidelidad nunca nos ha faltado.  ¡Te alabamos y bendecimos con todo nuestro ser, Aleluya!

Leemos juntos la Palabra:  Salmo 23 (versión Reina Valera actualizada)

El SEÑOR es mi pastor; nada me faltará.  En prados de tiernos pastos me hace descansar.  Junto a aguas tranquilas me conduce.  Confortará mi alma y me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.  Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.  Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.  Preparas mesa delante de mí en presencia de mis adversarios. Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.  Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por días sin fin.

Reflexionamos en la Palabra de Dios

Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.  Salmo 23.6

Podemos afirmar que hoy hay mucho miedo, incertidumbre y ansiedad por causa de la pandemia del covid 19.  A esto tenemos que añadir otros miedos y preocupaciones como la alza en la violencia, la desaparición y asesinato de mujeres, la crisis económica, el deterioro social y la corrupción gubernamental, entre otros males que nos aquejan.  Estamos a merced de fuerzas que no controlamos.

En medio de la realidad compleja que nos rodea nos acercamos al Salmo 23.  Este es un Salmo que oramos y lo cantamos en tiempos de dificultad, de luto, de pérdida, de miedo, de enfermedad, de desastres naturales porque sus palabras provocan en nosotros un sentido de seguridad, esperanza y consuelo.  Posiblemente, decir y evocar las palabras del Salmo no nos va a librar de tiempos difíciles, pero sí nos dará las fuerzas para enfrentarlo.

Las palabras finales del Salmo 23 afirman que el bien o la bondad, y la misericordia o fidelidad de Dios (depende de la versión de la Biblia que usemos) nos acompañarán todos los días de nuestra vida. La fidelidad y bondad son cualidades del carácter de Dios. La bondad y la fidelidad constituyen un acto de amor radical hacia nosotras/os cuya mayor expresión se encarnó en la persona de Jesucristo.  

La frase “me seguirán todos los días de mi vida” nos recuerda que la fidelidad de Dios no es circunstancial ni depende de nosotros o de nuestra conducta.  El Salmo 100 afirma que “el Señor es bueno, para siempre su misericordia y su fidelidad por todas las generaciones”.  La misericordia o fidelidad de Dios no nos abandona en medio de nuestros aciertos y desaciertos, pecamos, somos infieles y a pesar de eso el Señor nos acoge y nos perdona.  En respuesta a esa misericordia y fidelidad de Dios nuestra súplica es que el Señor nos permita ser de la misma manera con nuestro prójimo y con nosotros/as mismos.  Nuestra conducta debe reflejar y dar hacia adelante lo que hemos recibido de la mano de Dios.

La otra parte del Salmo “y en la casa de Jehová moraré por largos días” nos recuerda que somos bienvenidos/as a la casa de Dios.  Sólo quienes son bienvenidos a un lugar se pueden quedar por lago tiempo. Nuestros padres y/o madres nos reciben con alegría al ver que llegamos. Nos reciben con un Dios te bendiga y un beso.  ¡Qué sensación tan buena cuando somos recibidos así!  Quienes tienen una casa donde llegar y ser bien recibidos experimentan calidez y acogida.  Cuando llegamos de la calle a la casa experimentamos una sensación de descanso porque llegamos a un lugar donde nos sentimos seguros (aunque reconocemos que esta no es la experiencia de muchas personas).  

En el Salmo 23 la casa de Jehová es el Templo. Cuando los judíos peregrinaban a Jerusalén su mayor anhelo era entrar en el Templo para adorar a Dios.  Porque a ellos les parecía que estar un día en el templo era mejor que estar mil días fuera de este.  

Para las personas cristianas el templo, la iglesia representa un lugar especial.  Cuando llegamos a la casa de Dios experimentamos el calor, el amor y la bondad de nuestros hermanos/as.  Allí adoramos, oramos, cantamos, lloramos y reímos juntos/as. Por eso este tiempo es tan difícil para nosotros.  Toda persona debe sentirse bienvenida a la casa de Dios.  La iglesia debe ser un lugar de encuentro, de acogida.  

Finalmente habitaremos en la Casa de Dios cuando llegue el día en que regresaremos a la casa de nuestro Señor a morar en la eternidad.  Allí el Señor nos recibirá con sus brazos abiertos y nos dirá “bienvenidos/as a casa”.  

Preguntas para reflexionar

  1. ¿Cómo hablar en este tiempo de habitar en la casa del Señor cuando la pandemia nos impide congregarnos?  Muchos de nosotros llevamos casi ocho meses sin llegarnos a la casa del Señor.  Extrañamos estar allí y compartir con la familia de la fe de forma personal.
  2. ¿Cómo mostrar y vivir en fidelidad a Dios, la iglesia, la patria, los valores de la fe en medio de del caos social, político y económico que vivimos?
  3. Muchas personas no se sienten acogidas y amadas en sus propios hogares, otras no tienen un lugar seguro dónde vivir.  ¿Qué podemos hacer ante estas realidades?
  4. La muerte nos rodea por todas partes.  Mucha gente ha tenido que morir sola.  Eso aterra a cualquiera.  ¿Será posible enfrentar la muerte sin miedo?

Intercedemos 

  • Por quienes sufren la pérdida de seres queridos
  • Para que todos los días de nuestra vida vivamos confiados en la bondad y fidelidad de Dios, aún en los valles más oscuros
  • Por quienes no tienen un lugar seguro donde vivir

Cantamos

//Señor eres fiel y tu misericordia es eterna//

Gente de toda lengua y nación, de generación a generación

//Te adoramos hoy, Aleluya, Aleluya, te adoramos hoy

Eres Señor// Eres fiel.


Altar Familiar: Semana 1 de noviembre de 2020

Pastor Khin Raziel Fines Hernández
Pastor Asistente
ICDC en Buena Vista

No seamos estatuas de sal

Oración de gratitud por la presencia del Señor

Llamado a Adoración

Salmos 56.3-4 TLA
3-4 Cuando siento miedo,
confío en ti, mi Dios,
y te alabo por tus promesas;
Confío en ti, mi Dios,
y ya no siento miedo.
¡Nadie podrá
hacerme daño jamás!

Entonemos el cántico: Ya No Soy Esclavo https://www.youtube.com/watch?v=Ys5wgtXAeoE

Me envuelves hoy con una canción
Melodía de Tu amor
Cantas libertad en mi adversidad
Hasta que no haya temor

//Ya no soy un esclavo del temor
Yo soy hijo de Dios//

Desde el vientre fuí escogido en Ti
Me llamó el amor
De nuevo nací, recibido en Ti
Tu sangre en mi fluyó
//// Ya no soy un esclavo del temor
Yo soy hijo de Dios ////

Estoy rodeado
Por los brazos del Padre
Estoy rodeado
Por canciones de libertad
Fuimos liberados
De ataduras
Somos los hijos y las hijas
Cantaremos libres

Abriste el mar para que yo camine
Tu amor ahogó todo el temor
Me rescataste y hoy yo cantaré
Yo soy hijo de Dios
Abriste el mar para que yo camine
Tu amor ahogó todo el temor
Me rescataste y hoy yo cantaré
//// Yo soy hijo de Dios ////
//Ya no soy un esclavo del temor
Yo soy hijo de Dios//

Reflexión

La mente es una cosa increíble, hay cosas que pasan por nuestra vida que por más que queramos atesorarlas simplemente se nos olvidan, pero hay otras que inexplicablemente quedan marcadas en nuestra memoria toda una vida. Y uno de esos momentos, que ha quedado grabado en mi mente para siempre, es mi madre contándome la historia de Lot y su esposa cuando yo era niño. Recuerdo estar tan inmerso en el relato, que hasta sentía la ansiedad de caminar sin poder mirar a atrás, pensar en escuchar la destrucción a mis espaldas y luchar con vencer la gran curiosidad de ver lo que está sucediendo. Le hice varias preguntas a mi madre; ¿Cómo son las estatuas de sal?, ¿Si Lot dejó a atrás la estatua o se le llevo con él? o ¿Si alguien en algún momento había encontrado la estatua? Aun hoy no sé qué me cautivo de esa historia, a diferencia de tantas que me narró mi mamá. Lo que sí puedo, es dar gracias a Dios por permitirme guardarla en mis recuerdos, porque hoy aprecio esa historia con otros ojos y más en los momentos que estamos viviendo.

En días como hoy que se nos exhorta seguir adelante como Iglesia, como padres y madres de familias y en fin como cristianos. En tiempos que se nos enfatiza tanto sobre las decisiones y sobre nuestro futuro, me hace reflexionar en cuán importante es seguir hacia la meta y no mirar atrás. La palabra enseña en Filipenses 3.13-14:

Hermanos, yo mismo no considero haber{lo} ya alcanzado; pero una cosa {hago:} olvidando lo que {queda} atrás y extendiéndome a lo que {está} delante, prosigo hacia la meta para {obtener} el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Es por esta razón por la cual nuestro pasado tiene que permanecer en el pasado. No podemos permitir que nuestra pasada manera de vivir, errores, nuestras faltas o tropiezos nos atormenten en el día presente. Si le damos cabida a esos pensamientos, nos sucederá como a la esposa de Lot, nos convertiremos en estatuas de sal y pereceremos en el camino. Los anhelos de nuestro Dios es que vivamos disfrutando la gracia que ha sido derramada sobre nuestras vidas a través de nuestro Señor Jesucristo. Que podamos deleitarnos en la obra nueva que ha hecho en nuestra vida a través del arrepentimiento, misericordia y perdón. Es por esto por lo que la palabra nos testifica en 2 Corintios 5.17:

De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura {es}; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

Así que hoy aceptemos la obra redentora de Jesucristo en nuestra vida, prosigamos firmes adelante en el nombre del Señor sin temor alguno, viviendo en plena confianza por su amor y decidiendo en nuestra vida en no convertirnos en estatuas de sal.

Entonemos el cántico: En ti estoy firme https://www.youtube.com/watch?v=5mDO8lxIWDs

Si la tiniebla viene a atropellar
Y el gozo me quiere robar
Si el dolor se quiere apoderar
Firme permanezco, firme permanezco

Porque tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme

La vergüenza no tiene lugar
Y las mentiras no me atraparán
Sin miedo mi pasado dejo atrás
Firme permanezco, firme permanezco

Porque tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor
Cuando en ti estoy firme

Es tu poder que nos da libertad
Y puede aún los muertos levantar
Es tu poder que borra la maldad
Hay poder en tu nombre, hay poder en tu nombre

Tu amor vence el temor cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor cuando en ti estoy firme
Tu amor vence el temor cuando en ti estoy firme

Oración de intercesión:
Pidámosle a Nuestro Dios que nos ayude a mantenernos con nuestra mirada fija en El, así como en las promesas y planes que tiene para nosotros. Que vivamos confiando que Él es nuestra roca inconmovible, y confiando que su amor nunca cambia.


Altar familiar - 26 de mayo

Rvdo. Juan R. Mejías Ortiz

Pastor ICDC Río Arriba Saliente

Región 7

Toda la tierra está llena de la gloria de Dios

Invitación a la adoración: Salmo 63.1-5 (DHH)

Líder: ¡Dios mío, tú eres mi Dios! Con ansias te busco, pues tengo sed de ti;
mi ser entero te desea, cual tierra árida, sedienta, sin agua. 

Familia: ¡Quiero verte en tu santuario, y contemplar tu poder y tu gloria, pues tu amor vale más que la vida!

Líder: Con mis labios te alabaré; toda mi vida te bendeciré, y a ti levantaré mis manos en oración. Quedaré muy satisfecho, como el que disfruta de un banquete delicioso, y mis labios te alabarán con alegría. 

Toda la Familia: Por las noches, ya acostado, te recuerdo y pienso en ti; pues tú eres quien me ayuda. ¡Soy feliz bajo tus alas! Mi vida entera está unida a ti; tu mano derecha no me suelta.

Oración de gracias a Dios por su eterna presencia en el hogar

Cánticos de alabanzas: «Hay un motivo de grande gozo»/ «Hay un pueblo que vive bien feliz»

Hay un motivo que es de grande gozo, Cristo Jesús habita en mi ser;

Porque en mi vida Cristo es mi todo, Siempre feliz con Él seré.

Si estoy alegre, me aumenta el gozo. Si pruebas tengo, fuerzas me da.

Si estoy enfermo, Cristo me sana. Llena mi alma de seguridad.

// Hay un pueblo que vive bien feliz y ese pueblo es el Pueblo de Dios. //

// Y ese pueblo vive así porque un día conoció a Jesús, el Salvador. //

Momentos de intercesión

Lectura del Salmo 5.1-3, 7, 11-12 (NTV)

«Oh Señor, óyeme cuando oro; presta atención a mi gemido. Escucha mi grito de auxilio, mi Rey y mi Dios, porque solo a ti dirijo mi oración. Señor, escucha mi voz por la mañana; cada mañana llevo a ti mis peticiones y quedo a la espera. Gracias a tu amor inagotable, puedo entrar en tu casa; adoraré en tu templo con la más profunda reverencia. Pero que se alegren todos los que en ti se refugian; que canten alegres alabanzas por siempre. Cúbrelos con tu protección, para que todos los que aman tu nombre estén llenos de alegría. Pues tú bendices a los justos, Oh Señor; los rodeas con tu escudo de amor».

Motivos de oración:

  • Por quienes han sido diagnosticados con el Covid-19, para que el Señor les conceda la salud.
  • Por las familias que lloran a sus muertos en estos tiempos de restricciones.
  • Por quienes han quedado desempleados y desempleadas a causa de la crisis de salud.
  • Por todos los profesionales de la salud y de seguridad que sirven día a día para garantizarnos el acceso a los servicios esenciales.

Lectura bíblica: Isaías 6 «Teofanía y llamamiento de Isaías»

Meditación:

Este capítulo contiene uno de los relatos de teofanía más hermosos de la Biblia. Isaías ve al Señor sentado en su excelso trono de gloria en un tiempo de crisis nacional. En el relato está implícito el contraste entre la desesperanza que enfrenta Jerusalén causada por la muerte del rey y la gloria existente en la corte celeste de Dios. Es interesante notar que de los 13 versículos que describen esta experiencia trascendental, el escritor emplea solamente una frase para acentuar la crisis que vivió el reino de Judá. El resto del capítulo se centra en la gloria de Dios y en el llamamiento del profeta a proclamar el mensaje del Señor. 

«En el año que murió el rey Uzías», ubica la teofanía en un contexto de crisis nacional. Una simple expresión que esconde una gran crisis política y económica que entrampa a Judá en un duelo nacional. En 2 Crónicas 26 (c.f. 2 Re 15.1-7) se presenta una breve descripción de los hechos relacionados al reinado de Uzías. El rey asumió el liderato de Judá a los dieciséis años tras la muerte de su padre. Por 52 años gobernó en Jerusalén. Las crónicas comentan que Dios prosperó su reinado. Un listado de sus logros políticos debió incluir continuos triunfos militares, extensión del territorio nacional a través de la edificación de ciudades, legislación a favor de la agricultura y una robusta economía que propició una aparente estabilidad socioeconómica. En general fue un reinado de mucha prosperidad. Lamentablemente al final de sus días cayó preso de su arrogancia perdiendo el favor de Dios. Cercano al año 742-740 a.C. muere de lepra. La muerte del rey causó un sismo social. La gloria alcanzada bajo Uzías estaba en alto riesgo. Su muerte quebrantó el bienestar social y la seguridad económica. Aunque tomamos unas líneas para describir a grandes rasgos el duelo colectivo el acento no está en la crisis política sino en la gloria de Dios.

En estos días de pandemia muchas personas se han visto acorraladas por el temor, la incertidumbre y la desinformación. Las noticias han provocado mucho desaliento, acrecentando el problema de salud mental. Muchos de nuestros adultos mayores han sido víctimas de la soledad a casusa de las restricciones relacionadas a la cuarentena. En contraste con la desesperanza, la teofanía experimentada por Isaías nos invita a mirar más allá del vendaval. Las imágenes de la visión nos animan a reconocer que el verdadero bienestar del ser humano está en Dios. El pasaje bíblico no es propicio para formular una teología que encause una espiritualidad escapista que niega la realidad social que vivimos. Todo lo contrario, es un llamado a reencontrarnos con la gloria de Dios aún en tiempos vicisitud nacional. 

El profeta se encuentra ante el trono celeste de Dios. Ciertamente el relato está compuesto de valiosísimas imágenes teológicas que en otro espacio se pueden discutir. Miremos solo una de ellas. Serafines volaban alrededor del trono dando voces de alabanzas diciendo a viva voz «Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria». La santidad es el atributo principal del Dios de Israel. Lo maravilloso es que esa santidad se hace presente en la historia de los pueblos provocando sanidad y transformación. Esa santidad mira al ser humano con compasión y amor. 

Quizás las noticias diarias te lleven a pensar que hoy el planeta está bajo un manto de oscuridad e incertidumbre. De seguro, no faltará quien aproveche el espacio de la pandemia para vaticinar un cataclismo mayor. Lo cierto es que estos pronunciamientos quedan silenciados por las voces de los serafines que proclaman que «toda la tierra está llena de la gloria de Dios». En tiempos del Covid-19, usted debe afirmar que su casa está llena de la gloria de Dios. Aun con los edificios que albergan los templos cerrados, proclamamos que la iglesia está llena de la gloria de Dios. Denunciamos la insensibilidad que experimenta el pueblo de manos de aquellos que aprovechan la crisis para enriquecerse, en especial denunciamos el atropello que sufren los miembros de los sectores más vulnerables. Aún así, afirmamos con todas las fuerzas que nuestro pueblo está lleno de la gloria de Dios. 

No cabe duda de que la pandemia a encausado nuevas formas de discriminación, incrementando la brecha de la desigualdad. Esto quiere decir que son muchas las madres, los padres, las jefas y los jefes de familias que han quedado sin un empleo que les permita llevar el sustento a sus hogares. Lo denunciamos y reprochamos. En su lugar anunciamos las buenas nuevas de la esperanza de Dios en Cristo Jesús. Nuevamente, sin caer en una espiritualidad escapista, nos unimos a las voces de los seres celestes para testimoniar que nuestros hogares, nuestras comunidades y nuestro país están llenos de la gloria de Dios. Esta nos anima a la transformación, al acompañamiento y a la solidaridad. Finalmente, el relato inserta una pregunta, ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Añado, ¿Quién proclamará la gloria de Dios en tiempos del Covid-19?, ¿Quién se decidirá a acompañar al pueblo en su dolor? ¿Quién cuidará a los más desprotegidos en esta pandemia?, ¿Quién anunciará la esperanza y la gloria de Dios? El vidente respondió «heme aquí, envíame a mí». Respondamos con la misma intensidad que el profeta. Oremos.

Oración de arrepentimiento y respuesta al llamado del Señor.

Amado Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, gracias por tus cuidados y provisiones. Permite que en tiempos del coronavirus podamos ver tu gloria y sentir tu presencia. Al igual que los serafines proclamamos tu gloria y anunciamos que ella llena la tierra. Pon tu mano de salud y vida sobre los infectados con este virus. A su vez consuela y fortalece a quienes han perdido a sus seres amados. Manifiesta tu poder a favor de los más necesitados y vulnerables. Pasa el carbón encendido de tu Espíritu sobre nuestros labios y corazones para que con sencillez podamos manifestar tu gloria en cada gesto de solidaridad, de compasión, de respeto por la dignidad del otro y la otra. Señor permite que en esta pandemia podamos ser voces de esperanza que afirman la vida en Cristo Jesús. Amén.

Cántico de alabanza: «Enviado soy de Dios»

«Enviado soy de Dios, mi mano lista está 

para construir con Él un mundo fraternal.

Los ángeles no son enviados a cambiar 

un mundo de dolor por un mundo de paz.

Me ha tocado a mí hacerlo realidad. 

Ayúdame, Señor a hacer Tu voluntad».

Oración final


Altar familiar - 20 de mayo

Rvdo. Eugenio Torre Balmaseda

Pastor ICDC Fajardo

Región 1

Este es el momento de conocer a Dios

Te invitamos a tener un momento en la presencia de Jesús. 

Llamamos a la adoración:  Salmo 95 – La Majestad de Dios

Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá.

Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente.

Alzaron los ríos, oh Jehová, Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas.

Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar.

Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre.

Entonamos la alabanza: Ven es tiempo de adorarle 

//Ven, es tiempo de adorarle, Ven, es tiempo de dar tu corazón
Ven, tal como estas y adora, Ven, tal como estas ante tu Dios
¡Ven!

Un día todos confesaran que Él es Dios y todos se arrodillarán
el más grande tesoro les guardarás a los que te eligen hoy//

Oramos en confesión y dando gracias

Decimos: Dios bueno, gracias por tu misericordia, por no mirar a nuestros pecados y nuestras faltas, sino mirar la sangre de Jesus derramada por todos. Gracias por tu gran amor que nos sostiene en días difíciles y nos confirma la esperanza que hay en nuestros corazones. Que podamos perdonar como tu nos has perdonado y asi darte la gloria en todo, Amén. 

Cantamos con alegría: Tu Misericordia

Tu misericordia es más grande que los cielos
Tu misericordia es más grande que la tierra
Tu misericordia es más grande que el sol,
La luna y las estrellas,
Tu misericordia Señor.

Tu misericordia me ha cambiado a mí
Tu misericordia me enseña a vivir,
Tu misericordia me muestra el camino
Que Cristo trazó para mí.

Consideramos su palabra: Romanos 12.2-3 (RVR 1960)

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

Oramos pidiendo sabiduría:

Amado Dios, no hay otro Dios como tú. Dependemos de ti para todo en todo momento. Te damos gracias por todo lo que provees para nuestra vida. En este momento te pedimos que nos des sabiduría para vernos como tu nos ves y amarnos como tu nos amas. Por Jesús tu Hijo oramos. Amén. 

Reflexión pastoral 

Job 38.1-4 (RVR1960) Jehová convence a Job de su ignorancia

Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:

¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?

Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás.

¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia”.

En medio de la tragedia en la que se encuentra, Job debate con tres amigos largo y tendido, sin que lleguen a ningún acuerdo. Al final los amigos ya no le contestan mas, por cuanto él era justo a sus propios ojos.

A menudo tratamos de hablar con alguien procurando que se de cuenta debe mejorar algo en su conducta y la persona no quiere de ninguna manera reconocer su error y menos aún entender que lo quieres ayudar. A los seres humanos con frecuencia nos cuesta mucho reconocer nuestros propios errores. 

Hace muchos años en un centro de trabajo donde laboraba me vi en la necesidad de hablar con un empleado para pedirle que corrigiera su conducta en ciertos aspectos. Aspectos que habían sido incluso notados por otros supervisores. Me preparé pensando que iba a ser una sesión difícil con mucha discusión y alegaciones de todo tipo. Iba pensando que la persona se pondría a la defensiva y yo iba tratando de prepararme para cualquier argumento que me presentara. Sin embargo, su respuesta me sorprendió. Luego de hablarle le pregunté si tenia algo que decirme y simplemente me dijo: “Pues ya era tiempo que alguien me lo dijera, estoy de acuerdo en lo que me ha dicho y lo voy a mejorar”. Desde aquel día en adelante su conducta fue ejemplar.  

No tratemos de justificarnos delante de Dios. Al igual que Job nosotros tampoco podríamos contestar sus preguntas ni decirle donde estábamos cuando Él formaba la tierra. No pensemos pedirle a Dios que nos explique en detalle lo que Él está haciendo. Aun si nos lo dijera no lo entenderíamos. 

Pero lo que sí podemos hacer es acercarnos a Él prestando atención a Su Palabra, buscando de Dios mientras puede ser hallado y llamándole mientras está cercano. Podemos mirar a nuestro alrededor y dar gracias por todo lo que nos rodea. Cerremos nuestros ojos y reflexionemos en las experiencias de estos días y podremos llegar a decirle también nosotros: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven…”.

Oramos: 

Buen Dios, gracias por hablar a nuestros corazones y mostrarnos cuan grande es tu amor que nos corrige y nos inspira a ser mejores seres humanos cada día. 

Cantamos y adoramos:

Conozco que todo lo puedes
Que mi pensamiento
No lo puedo esconder
Hablaba lo que no entendía
Y de oídas te había oído

Mas ahora mis ojos te ven
Yo te preguntare y tú me enseñaras
Mas ahora tus ojos te ven
Me rindo a tus pies y me arrepiento señor

Motivos de oración 

Para seguir orando en familia: 

  • Oremos por los líderes del gobierno, de las empresas privadas y de las Iglesias para que tengan sabiduría divina al momento de tomar decisiones.
  • Oremos por que podamos ayudarnos unos a otros y ser solidarios unos con otros en medio de las situaciones que vivimos.
  • Oremos por sanidad para los que están enfermos y fortaleza para los que enfrentan pérdidas de familiares.


Altar Familiar- 18 de abril

Pastor Edgardo Fuentes

Pastor ICDC Santa Rosa de Dorado

Región 4

Busquemos Su Reino

Lectura del Salmo 34 (NTV):

Alabaré al Señor en todo tiempo; a cada momento pronunciaré sus alabanzas. Solo en el Señor me jactaré; que todos los indefensos cobren ánimo. Vengan, hablemos de las grandezas del Señor; exaltemos juntos su nombre. Oré al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro. En mi desesperación oré, y el Señor me escuchó; me salvó de todas mis dificultades”.

Oración de afirmación de la presencia del Señor:

Señor, en todo momento, en toda circunstancia y en toda ocasión, tu nombre merece ser exaltado. Tú has sido bueno con nosotros(as) y tus atenciones nunca cesan para tu creación. Es por eso que, afirmamos tu presencia en medio nuestro como baluarte y sostén en medio de tiempos convulsos. Queremos acercarnos a ti en esta hora y disfrutar de los inagotables beneficios que ofrece tu presencia. Concédenos tú cercanía y el poder sentir tu abrazo en este tiempo devocional. Nos reafirmamos en tu provisión, con la certeza de que tu oportuna gracia nos acompañará hoy y siempre. Amén.

Entonemos el cántico: “Dios está Aquí”

//Dios está aquí

tan cierto como el aire que respiro

tan cierto como en la mañana se levanta el sol

tan cierto que cuando le hablo, el me puede oír. //

Lectura Bíblica Alternada en Romanos 5.1-5 (NTV): 

Líder: Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. 

Grupo: Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.

Líder: También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 

Grupo: Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. 

TODOS(AS): Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.

Entonemos el cántico: “Dios es nuestro amparo”

// Dios es nuestro amparo,

Nuestra fortaleza

Nuestro pronto auxilio en la tribulación.

Aunque se traspasen los montes a la mar

Aunque la tierra tiemble, tenemos que cantar. //

Oración de Intercesión:

Nos acercamos una vez más oh, Dios a ti, porque sin ti, nada somos. Porque reconocemos nuestra pequeñez, nuestra vulnerabilidad y en ocasiones, nuestra falta de fe. Nos acercamos a ti Señor, porque sabemos que te compadeces de nuestra condición débil y porque tus manos siempre están abiertas para sostenernos. Intercedemos porque no queremos olvidar que de ti proviene nuestra fuerza y que tú eres nuestro pronto auxilio en la tribulación. Te presentamos nuestras familias, nuestra Iglesia y nuestro país, de manera que nuestro ruego resuene en el trono de tu gracia y en la plena convicción de que solo en ti, hallamos plenitud de vida. Por Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén.

Meditemos:

En el capítulo 12 de Lucas, versículos 22 al 34, los discípulos son enseñados por Jesús en cuanto al cuidado divino. El Maestro les invita a considerar los lirios y las aves del campo como evidencia de esa atención precisa del Padre celestial, que no olvida inclusive lo más remoto o simple en Su reino. Su exhortación es a buscar ese reino, en el cual existe provisión para todos(as) y a través del cual podemos constatar el carácter de nuestro Rey. Jesús recalca que el Padre disfruta el podernos hacer partícipes de Su herencia, y que encuentra suma complacencia en recompensar nuestra lealtad a Él. Los tiempos han cambiado y quizás las circunstancias históricas que enfrentamos no tengan precedente, pero lo cierto es que el carácter de nuestro Rey continúa fungiendo en función de Su reino y de aquellos(as) que con pasión lo buscamos. Su motivación para cuidarnos y sostenernos no ha cambiado ni ha sido alterada por esta nueva realidad social. Recordemos que aún lo más remoto, pequeño e indefenso recibe el trato personal y próximo de nuestro Rey, no solo para que se solidifique nuestra fe, sino para que animemos a otros(as) a confiar en Él. ¡Que así nos ayude el Señor!

Oración Final:

Señor, te agradecemos por Tu Palabra, esa que jamás retorna vacía y que siempre cumple el propósito por lo cual ha sido enviada. Te agradecemos porque nos recuerda nuestro lugar en Tu reino, lugar de privilegio y de herencia eterna. Gracias porque a través de nuestro Señor Jesucristo, podemos comenzar a disfrutar anticipadamente de ese reino maravilloso que se antepone ante cualquier adversidad o problema. Nos sentimos llenos(as) de ti. No hay manera en la que podamos sentirnos vacíos cuando procuramos tu presencia. Continúa hablando a nuestro corazón y que todo lo que se ha realizado en tu nombre, en este tiempo devocional, siga generando vida, plenitud de gozo y esperanza. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Cántico de cierre: “Cristo, te entronamos”

// Cristo, te entronamos

Te adoramos a Ti

Estamos aquí, ante tu presencia 

Tu nombre exaltado por siempre será 

Establece tu trono en medio de nuestra alabanza 

Establece tu trono en medio de nuestra alabanza

Establece tu trono en medio de nuestra alabanza 

Ven Jesús y toma tu lugar. //


Altar Familiar 17 de abril

Gratitud al Todopoderoso

Rvdo. Héctor Torres

Pastor ICDC Villa Rica

Región 3

LLAMADO A LA ADORACIÓN:

Señor, Dios de paz, Dios de amor. Alabamos Tu precioso nombre. Eres merecedor de toda gloria y alabanza. Por ello venimos delante de tu santa presencia para darte gracias por todo lo que haces por nosotros. Porque en el momento que nos ha tocado vivir, sentimos tu presencia y estamos agradecidos de tu acompañamiento. Permite que otros puedan entender que debemos dar gracias por lo que tenemos y que nunca nos faltará nada, porque Tú eres quien provee. Te adoramos, Señor. Amén. 

CÁNTICO: Abre mis ojos, Señor

//Abre mis ojos Señor,

Los ojos de mi corazón,

Yo quiero verte, yo quiero verte //

Verte alto y exaltado,

Brillando en la luz de Tu gloria.

Derrama de Tu amor y poder

Mientras cantamos Santo, Santo.

Santo, Santo, Santo;

Santo, Santo, Santo;

Santo, Santo, Santo, yo quiero verte.

ORACIÓN DE GRATITUD: 

Padre te damos gracias por ser un Dios de reconciliación, de amor, de paz, un Dios de oportunidades. Un Dios que todo lo ve y quiere que estemos bien. ¿Por qué siempre buscamos motivos para enojarnos, por todo? Si nos quiere con bien, con gozo, con alegría, que tengamos paz y vivamos para ayudar a que otros te conozcan. Ayúdanos a ser ejemplo para aquellos que no te conocen. Que tengamos presente que la vida es una y debemos movernos a misericordia con todo y todos en nuestro derredor. Gracias Señor, gracias, Señor.

CÁNTICO: Fortaleza mía

//Fortaleza mía, a Ti cantaré, 

porque eres oh, Dios, mi refugio, el Dios de misericordia//

Yo cantaré de tu poder, te alabaré de mañana

Tu misericordia, tu misericordia.

Porque has sido mi amparo,

Mi refugio en el día de angustia.

Yo cantaré, Señor, de tu poder.

LECTURA BÍBLICA: 

Colosenses 3.15-17 (DHH)

15Y que la paz de Cristo reine en sus corazones, porque con este propósito los llamó Dios a formar un solo cuerpo. Y sean agradecidos.

16Que el mensaje de Cristo permanezca siempre en ustedes con todas sus riquezas. Instrúyanse y amonéstense unos a otros con toda sabiduría. Con corazón agradecido canten a Dios salmos, himnos y cantos espirituales. 17Y todo lo que hagan o digan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.

ORACIÓN POR LA PALABRA LEÍDA:

Damos gracias, Señor, por esta palabra que en estos momentos compartimos. Permite que cale en lo profundo de nuestros corazones y podamos hacer buen uso de ella.

REFLEXIÓN:

Hay caminos que nos conducen a lo que nos gusta, nos conducen a lo que queremos y lo conseguimos fácil. ¿Realmente necesitamos lo que queremos? Hay decisiones que nos separan, nos alejan de los que nos quieren con bien.

Las decisiones que tomemos nos conducirán por el camino que escogimos caminar. Los caminos que escogemos transitar podrían llevarnos a destinos equivocados. Pero cuando le pedimos a Dios que sea nuestro guía y nos ayude en sabiduría a tomar la mejor decisión, Él va a estar todo ese momento con nosotros. No debemos olvidar que el apóstol Pablo nos recuerda que somos parte de una familia espiritual, la gran familia de la iglesia de Cristo (el Cuerpo de Cristo – Col. 3.15).

Permitamos que la amistad, la confianza y el amor incondicional que Dios nos ofrece se refleje en las decisiones que tomemos. Dejemos atrás y olvidemos esos asuntos que en un momento nos quitaron la paz. Rompamos la rutina espiritual. Permitamos que nuestros hijos, nuestro cónyuge, nuestros hermanos y hermanas, nuestro prójimo, puedan disfrutar del amor de familia que Dios nos ofrece. Permita que la gracia de Dios llene nuestros corazones con su amor y paz. Él ha prometido estar siempre con nosotros y en nosotros.

CÁNTICO: Aquí Estoy Maestro

Aquí estoy Maestro,

He oído tu llamado y necesito responder.

Aquí estoy Maestro

Mi corazón desea estar,

En donde Tu mi Dios, mi Rey estés.

Transforma Tú mi vida, y hazla a tu imagen.

Levántame del polvo, aquí estoy.

Enséñame a amarte y solo a Ti entregarme,

Jesús mi Dios amado, aquí estoy.

ORACIÓN EN FAMILIA:

Señor, queremos ser agradecidos. Perdona nuestras deudas y ayúdanos a ser mejores seres humanos. Que nunca olvidemos que formamos parte del Cuerpo de Cristo, de la familia de la fe. Familia que no está limitada por espacios ni tiempo. Ayúdanos a ser obedientes a tu Palabra. Confiamos en tus promesas y reclamamos, en estos momentos de emergencia global, que tu amor infinito nos abrace ahora y siempre. Amén.

CÁNTICO FINAL: Libre, Victorioso, es el Pueblo de Cristo Vencedor

//Libre victorioso es el pueblo de Cristo el Vencedor//

Venció, las cadenas rompió

Venció y la puerta abrió

Venció y por siempre reinó

Y por El venzo yo.